10/08/2018

La especie humana es conflictiva por naturaleza y no sabe convivir en paz
Mikel INSAUSTI
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Estamos hartos de ver en televisión programas sobre conflictos vecinales, en los que las cámaras en lugar de servir de mediadoras entre las partes enfrentadas lo único que hacen es airear todavía más esas disputas sin solución, debido a que tampoco se arreglan en los tribunales de justicia. “Undir trénu”, cuyo título original en islandés habría que traducirlo como “Debajo del árbol”, traza una amarga caricatura de la violencia vecinal, que es la que se inicia con un pequeño malentendido y acaba en tragedia con derramamiento de sangre incluido.

El tercer largometraje de Hafsteinn Gunnar Sigurdsson trata en realidad de la imposibilidad de una convivencia pacífica entre semejantes, puesto que no solo habla de rencillas entre vecinos que viven pared con pared. El protagonista asiste como testigo pasivo a los enfrentamientos entre sus padres y la pareja que vive en el portal de al lado, a la vez que en paralelo el espectador conoce cómo ha tenido que volver al hogar de su infancia tras una nada cordial separación matrimonial, a resultas de sus aventuras sexuales grabadas a espaldas de su mujer. Desliz que le va a costar la custodia de su hija, habida cuenta de la demanda interpuesta en su contra.

El panorama que se presenta no puede ser más tenso, y el realizador contrasta la agresividad humana con planos de transición que muestran la quietud de la naturaleza. Y, de hecho, el detonante será el viejo y frondoso árbol que los padres tienen en su jardín, que a la vecina le hace sombra y le quita el sol en su parcela, siendo como es el bien más escaso y preciado en Islandia. No es de extrañar que la película fuera elegida por su país para competir en los Óscar, además de ganar el premio a la Mejor Película en Hamptons International Film Festival. A su paso por la Seminci y la Mostra de Venecia esta comedia negra cosechó muy buenas críticas.