10/08/2018

Trabajando para la CIA en el fuego cruzado de Beirut
M.I.

Puede que este sea el proyecto más importante que ha tenido entre manos el cineasta Brad Anderson, acostumbrado a moverse en la difícil supervivencia entre el medio televisivo y las realizaciones independientes o de serie B. Cuenta con un reparto de lujo para poner en escena un guion del cotizadísimo Tony Gilroy, creador de la saga cinematográfica “Bourne”. Pero en “Beirut” los tiros no van por ahí, sino que se acerca más a las historias de espionaje internacional clásicas de John Le Carré, con un estilo visual cercano al de los thrillers políticos de los años 70. Con la diferencia que el cine actual aclarar, lo que se dice aclarar, más bien poco. La confusa situación que se vivió en el Líbano en los años 80 sirve para crear tensión ambiental y asfixiar al atribulado protagonista, atrapado en medio del fuego cruzado entre musulmanes, cristianos y potencias intervencionistas.

La película se inspira en el caso histórico del secuestro del jefe de la CIA William Buckley en 1984, si bien la acción se remonta inicialmente a una década antes, cuando el estelar Jon Hamm pierde a su mujer y sufre el secuestro de su hijo adoptivo. Sin superar el trauma será requerido por la CIA para mediar en la liberación de otro nuevo rehén, un amigo suyo interpretado por Mark Pellegrino.