07/09/2018

EDITORIALA
Asistir a quien lo necesita, siempre

Con tan solo el voto el contra del PP y la abstención de Ciudadanos –una combinación que cada vez queda más en evidencia en la política española–, el Pleno del Congreso español dio ayer luz verde al decreto de universalización de la sanidad. Se devuelve así la asistencia sanitaria a los migrantes sin papeles en las mismas condiciones que los ciudadanos del Estado, sin que tengan necesidad de justificar su residencia. Todas las fuerzas se habían opuesto a esa medida despiadada cuando el PP la impuso dentro de su agenda de recortes. Ayer, por fin, se hizo efectiva esa postura ética y política frente a la crueldad y la segregación que postula la derecha española.

No obstante, cabe recordar que el Tribunal Constitucional tumbó en febrero la ley que garantizaba la sanidad universal en Nafarroa, e hizo lo propio en diciembre de 2017 con la normativa aprobada por el Parlamento de Gasteiz por la que se garantizaba la asistencia a las personas sin papeles en Osakidetza. Es cierto que las instituciones vascas ya habían puesto mecanismos para que las personas más desfavorecidas no quedasen desamparadas y sin acceso a la sanidad. Aun así, esos recursos ante las instancias judiciales y la obsesión de estas por cercenar los acuerdos que reflejan la posición política de la mayoría de la ciudadanía vasca muestran hasta qué punto divergen la sociedad vasca y sus instituciones, por un lado, y las españolas, por otro.

Hay que recordar también que una parte de quienes sostuvieron ayer en sede parlamentaria que no se puede dejar sin atender a un ser humano que está enfermo, sea quien sea y venga de donde venga, no están admitiendo la misma lógica cuando se trata de rescatar a un náufrago o de dar asilo a un refugiado. No se trata de ser naif, ni demagógico, y hay cuestiones evidentes de recursos y debates importantes sobre cómo afrontar esas crisis humanitarias. Pero, desde una posición humanista y de izquierdas, no está de más recordar que el principio ético para afrontar esas realidades es básicamente el mismo.