27/10/2018

El Ejército israelí mata a al menos cinco personas en Gaza y una en Cisjordania
GARA|GAZA

Un viernes más, el Ejército israelí aumentó la lista de víctimas palestinas en la represión de las protestas de Gaza, con cinco muertos más, de entre 19 y 27 años. Tres de ellos murieron por disparos de los soldados israelíes en Jan Yunis, en el sur de la Franja y un cuarto en Jabaliya, al norte. El quinto murió cuando explotó un artefacto explosivo que tenía en la mano en Bureij. El Ejército israelí afirmó que 16.000 manifestantes se concentraron a lo largo de la valla que separa el enclave palestino, donde quemaron neumáticos y lanzaron cócteles molotov.

El Ejército utilizó también helicópteros y aviones para bombardear objetivos en Gaza, que identificó como bases de Hamas.

Al menos 212 palestinos han muerto por las acciones israelíes desde que el pasado 30 de marzo comenzó la Gran Marcha del Retorno que reclama el derecho de los refugiados a volver a sus tierras arrebatadas y el fin del bloqueo contra la Franja. La ONU y Egipto tratan de mediar para lograr una tregua pero el número de muertes va en aumento,a la vez que la amenaza de otra operación militar a gran escala contra Gaza. El pasado 17 de octubre la Aviación israelí lanzó varios ataques en respuesta al disparo de cohetes desde la Franja. El diario “Al-Hayat” informó del acuerdo de una tregua, Hamas lo negó aunque dijo esperar lograrlo «pronto».

Por otra parte, otro palestino de 33 años murió ayer por los disparos de los soldados israelíes en la localidad de Mazraa al Gharbiya, cerca de Ramalah, en Cisjordania.

Las fuerzas israelíes intervinieron para acabar con las protestas provocadas por la visita de un grupo de colonos, y lanzaron gases lacrimógenos y balas reales contra los manifestantes.

El pasado día 24, otro palestino murió también por disparos de soldados israelíes en el pueblo cisjordano de Tamun, durante una operación de registro llevada a cabo por las tropas israelíes, que respondieron de la misma forma contra alrededor de medio centenar de vecinos que les arrojaron piedras y petardos cuando entraban al pueblo.