18/05/2019

Mikel Valverde aúna sus dos pasiones en «Las aventuras de Zank & Zoe»

Aunque el gasteiztarra Mikel Valverde es más conocido por su faceta de ilustrador, lo cierto es que le gusta más escribir. De hecho, él mismo admite que comenzó a dibujar porque quería contar historias. Esta vez escribe e ilustra una historia con el ciclismo como hilo conductor dirigida a los niños, pero contada de modo que los adultos no le hagan ascos.

Nagore BELASTEGI
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Aunque a la serie “El mundo de Rita” todavía le queden historias que contar, el escritor e ilustrador Mikel Valverde ha estrenado nueva serie, con otro registro, “Las aventuras de Zank & Zoe”. Publicado en versión original en castellano por Harperkids, Elkar lo ha traducido al euskara y La Galera al catalán.

El primer tomo es “El monstruo de la montaña negra” y nos presenta a una niña, Zoe, que tiene un perro al que entiende cuando ladra, Zank. A los dos les gustan mucho las pastas y galletas de la anciana Tea, quien está a punto de cerrar su negocio. Para ayudarla, deciden montar un equipo ciclista y participar en una carrera para hacerle publicidad, pero las cosas se tuercen...

“Las aventuras de Zank & Zoe” nace con vocación de ser serie y Valverde ya está preparando la segunda historia, aunque tal y como menciona, la continuidad que tenga no es una decisión que depende exclusivamente del autor. «Yo cuando creé los personajes los construí con la ilusión de poder desdoblarlos en más historias. Una vez terminada la primera ordené las ideas que me salían mientras redactaba, y le comenté a mi agente que lo veía como una serie. Los personajes dan de sí y puedo moverlos en diferentes situaciones y escenarios», explica.

Al crear un equipo ciclista le surgió la opción de cambiar de escenario, de poder disfrutar de diferentes carreras en diferentes lugares. «Me da la posibilidad de mostrar diferentes sitios y de ilustrarlos, y para mí eso es algo atractivo», opina.

Como en toda serie, habrá algunos personajes recurrentes, que serán Zank el perrito, la protagonista Zoe, su abuelo y su amigo Giannis, su madre y la dueña de la tienda de pastas y galletas Tea. El resto de ciclistas podrían aparecer pero no son fijos. «El equipo ciclista será recurrente, que se llama Pastas y Galletas Tea. Es Tea porque si fuera Agirrezabalaga no me entraría en el maillot», bromea y añade que «el equipo está compuesto por una chica corredora, un perro de asistente y dos jubilados de directores».

Una de las razones por las que ha elegido introducir el ciclismo en este libro es que no hay muchos libros sobre deporte, «excepto de fútbol que nos lo meten por todos los sitios».

A Valverde siempre le ha gustado el ciclismo, desde pequeño, y siempre ha querido hacer algo relacionado con ello. «Me gusta el hecho de que la gente aplaude a todos. Mi objetivo es contar una buena historia. No es un libro para aficionados ni mucho menos», manifiesta, sin embargo opina que «los chavales pueden fantasear» con ser ciclistas y recuerda que cuando tenía 13-14 años, cuando empezaron las grandes vueltas, solía ir con sus amigos y organizaban carreras. En cuanto al lenguaje empleado en las crónicas ciclistas, también le resulta atractivo. «Me parece muy literario, palabras como emboscada, ratonera y pelotón. Hay una carrera que se llama El Infierno del Norte (la París-Roubaix), y a mí me parece muy sugerente. Y estéticamente también: los y las ciclistas con sus maillotes de colores, cuando se escapan en solitario, que si les quitas las motos y coches que les acompañan son como pioneros, exploradores, en la naturaleza», afirma.

En su opinión, “Las aventuras de Zank & Zoe” es una serie dirigida a niñas y niños de entre 7 y 11 años, pero él trata de darle un giro: «Cuando hago un libro, siendo consciente de que los chavales de esa edad se pueden identificar con la protagonista, intento hacer las ilustraciones lo mejor posible para que si los ve un adulto le parezcan atractivos. Habitualmente intento hacer una narración sólida para que si cae en manos de un adulto se pueda entretener y divertir. Intento meter guiños de forma natural. Me gustan los relatos, las películas de aventuras que puedan llegar un poco más allá», subraya el gasteiztarra.

Con humor e ironía

Aunque Valverde confiesa que las moralejas no le gustan porque «definen un punto de vista», su libro esconde una lección detrás. «La problemática del monstruo refleja la necesidad de hacer un selfie de todo, de explotarlo todo, de egoísmo, que es lo que vemos muchas veces. Es un poco como la película “Wall.e”, de Pixar, que es una crítica a la hipercomodidad. ¿Por qué no puedo yo ver el monte y que me pongan una carretera hasta allí? En “Wall.e” se ve muy bien como toda la humanidad acaba fofa y se olvida de andar», comenta.

El autor gasteiztarra anda mucho en bicicleta. Asegura que le gusta porque es una actividad que se desarrolla al aire libre. «Me gusta rodar por la carretera e ir viendo los sitios. Tienes un contacto constante con la naturaleza, también cuando lo ves como espectador. En la tele, en las grandes vueltas, ves los paisajes y los escenarios. Creo que independientemente del gusto que pueda tener yo por la naturaleza, la bici da pie a eso. En el libro reflejo una realidad, pero manejando el humor y la ironía, algo que siempre me ha gustado no solo como autor, sino también como lector».

Cuando era pequeño le gustaban los cómics de Asterix y Obelix, libros que ha seguido leyendo a diferentes edades «porque tienen ese punto de crítica desde el humor. Está ambientado en la antigua Roma pero trata temas actuales, y tiene ciertos guiños».

También él ha hecho cómics, aunque hace tiempo que tiene esa disciplina aparcada. «En este momento estoy más cómodo haciendo libros ilustrados. En el caso de “Zank & Zoe” la idea inicial era hacer algo muy ilustrado, casi rozando el cómic, pero teniendo el guión y los personajes de los libros avanzados decidí meter más texto y menos ilustración para contar más cosas», asegura.

Aunque su faceta de ilustrador sea más conocida que la de escritor, dice que le gusta más escribir que dibujar, aunque le cueste más. «Cuando escribo yo creo la historia, cuando ilustro estoy complementando con imágenes una historia que ya estaba hecha. La ventaja es que tengo dos oficios y eso me permite que cuando planifico la historia voy esbozando los personajes y los visualizo. De hecho, Zank fue antes un dibujo y le puse nombre. Escribo en castellano pero también hablo euskara, y viene de ‘zaunka’ (ladrar)», explica.

En el periodo de creación compatibiliza las dos disciplinas. «Cuando me pongo a redactar es cuando más disfruto, aunque tenga más experiencia como ilustrador. En el fondo, cuando empecé a hacer cómics era porque quería contar historias; creo que soy más contador de historias que dibujante», se autodefine.

Por su labor de dibujante, precisamente, obtuvo en 2017 el Premio Euskadi de Ilustración. «Recibir el premio es una alegría, pero no he tenido más encargos por ello. No me quejo porque estoy en activo y estoy publicando. Por no haber tenido muchos encargos pude tener tiempo para dedicarme a esta serie, así que lo doy por bueno», dice, optimista.

Dado que con “El mundo de Rita” comenzó a escribí libros y ahora continúa por ese camino con “Las aventuras de Zank & Zoe”, le preguntamos si tiene intención de escribir también para adultos; sus intenciones a corto plazo son seguir con la nueva serie. «Tampoco me parece que si hiciera algo para adultos subiría un escalón. Tengo alguna idea que veo más dificultoso desarrollar en un ámbito infantil, así que no lo descarto», avanza. En cambio, la literatura juvenil le resulta «muy difícil», y opina que la gente que se dedica a ello «tiene mucho mérito».

NARRACIÓN SÓLIDA


«Intento hacer una narración sólida para que si cae en manos de un adulto se pueda entretener y divertir», explica el autor.

 

EQUILIBRIO


Valverde recibió el Premio Euskadi de ilustración en 2017. No por ello ha recibido más encargos, aunque tampoco le ha faltado trabajo. Ese equilibrio le ha permitido embarcarse en este nuevo proyecto.

DE RUTA


Las carreras ciclistas permitirán a los protagonistas visitar lugares diferentes y mantenerse en contacto con la naturaleza.