18/07/2019

Reportaje
 
PIRINEOS DIFERENTES CON LA CRONO DE PAU ENTRE TRES ETAPAS DE MONTAÑA
Joseba ITURRIA
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La carrera entra hoy en los Pirineos con un programa de cuatro días diferente a lo tradicional en un Tour por la inclusión de la única crono individual que presenta el recorrido mañana en Pau y también con la decisión tomada en su día de no realizar etapas de alta montaña en fin de semana en la cordillera pirenaica para evitar que la presencia de público fuera excesiva. Este año las dos etapas más importantes serán el fin de semana, son finales en altos de entidad y además las tres primeras acaban muy cerca y eso favorece la presencia de aficionados vascos.

La etapa de hoy entre Toulouse y Bagnères de Bigorre no tiene tanta dureza, pero sí presenta dos puertos de Primera que se coronan en los últimos 63 kilómetros. Primero se sube el Peyresourde, 13,2 kms. al 7%, y al último ascensión será a la Hourquette d’Ancizan, 9,9 kms. al 7,5%. Desde el alto hasta la meta quedarán 30 kilómetros de bajada por el Aspin hasta una línea de meta habitual en los últimos años en los Pirineos.

Lo que le da un carácter diferente a la etapa de hoy es la crono de mañana de Pau. A algunos equipos les puede interesar que el ritmo sea lo más exigente posible para que los especialistas acusen mañana el esfuerzo en la contrarreloj de 27,2 kilómetros. En los primeros quince presenta varias subidas y los doce últimos más llanos permiten a los especialistas abrir diferencias.

Tercer final en el Tourmalet

También pueden acusar los corredores el desgaste de la crono en la etapa del sábado con final en el Tourmalet, con salida de Tarbes y solo 117,7 kilómetros de recorrido. Será la tercera llegada en el alto más significativo de los Pirineos y en todas se ha elegido la subida por su vertiente menos habitual, desde Luz Saint Sauveur. Así ganó en 1974 Jean Pierre Danguillaume tras una larga escapada y en 2010 Andy Schleck tras superar a Alberto Contador en los últimos metros. En esas dos ediciones el Tourmalet se superó en dos ocasiones, en la segunda sin ser final de etapa.

La subida del Tourmalet desde Luz Saint Sauveur tiene 19 kilómetros al 7,4% de media y es más dura incluso que la vertiente tradicional porque se empieza a ascender desde Argelès Gazost, que es donde acaba el descenso del otro puerto exigente que presenta la jornada, el Soulor, que se sube por su lado más duro desde Ferrieres con 11,9 kilómetros al 7,8% de media. Durante estos días los operarios trabajan día y noche para asfaltar el tramo que va de Argelès Gazost hasta Luz Saint Sauveur, pero por muy buen estado que tenga la carretera es difícil que los favoritos se muevan si no tienen corredores por delante con los veinte kilómetros de falso llano que separan el final del descenso del Soulor y el inicio de la larga subida al Tourmalet, aunque que la etapa sea corta puede ayudar a que se ataque desde lejos.

La mayor dureza de esta subida del Tourmalet está en los tres últimos kilómetros. El antepenúltimo tiene una media del 10,9%, el penúltimo 7,2% y el último 9,8%. El acceso al puerto se va a cortar desde el día anterior, aunque se puede llegar hasta Luz Saint Saveur, si no hay cambio de planes, hasta las 12:30. Para los aficionados vascos que quieran ir a ver la etapa al alto del Tourmalet lo mejor es acudir de víspera para poder aparcar, ya había ayer cantidad de aficionados colocados con sus autocaravanas o sus furgonetas en los dos últimos puertos, o subir el mismo día desde la vertiente tradicional de Saint Marie de Campan hasta La Mongie y recorrer a pie cuatro kilómetros al alto.

Más lejos queda para los aficionados vascos la última etapa pirenaica del domingo, con salida en Limoux y final en Prat d’Albis, con 185 kilómetros y 4.700 metros de desnivel. Se suben cuatro puertos puntuables, uno de Segunda y tres de Primera encadenados al final. En el kilómetro 60 se corona el col de Montségur (2ª, 6,8 kms. al 6%), a 65 de meta se superará el Port de Lers (1ª, 11,4 kms. al 7%) y a falta de 38 el Mur de Péguère (1ª, 9,3 kms. al 7,9%), que tiene tres kilómetros finales muy duros en los que la media supera el 12%. El antepenúltimo tiene un 13%, el penúltimo el 12,6 y el último el 11%. La meta estará situada en la subida desde Foix al Prat d’Albis (1ª, 11,8 kms. al 6,9%), en el que la mayor dureza estará entre el kilómetro 3 y el 6, con un kilómetro al 10,5% y otro al 11%.

Los ciclistas que han reconocido esta etapa destacan que la dureza aumenta por el estado de las carreteras y por la vegetación y afectará además el desgaste del día anterior porque se espera batalla en el Tourmalet. No solo esta etapa, que es la más dura, las tres de montaña unidas al desgaste de la crono van a provocar una selección importante.

 

El tiempo perdido dará a Landa margen para buscar su primera etapa en el Tour

Mikel Landa trasmitía antes de acudir al Tour que se marcaba el objetivo de ganar en el Tourmalet, la cima más cercana a Euskal Herria, su primera etapa en el Tour después de la lograda en Andorra en la Vuelta y las tres que consiguió en el Giro. El tiempo perdido por su desgracia del lunes y el que va a ceder mañana en la crono le pueden dar más margen para buscar la victoria.

El corredor alavés del Movistar está a tres minutos de Geraint Thomas y Bernal y eso le obliga a intentarlo desde lejos, aunque todo dependerá de la estrategia que siga Movistar porque para atacar desde el Soulor es necesario tener compañeros por delante y que haya algún otro corredor que se anime a recuperar tiempo. La etapa de hoy parece propicia para una escapada salvo que haya algún equipo importante que quiera endurecer una jornada en la que hay posibilidad de lluvia y las temperaturas serán frescas.J.I.