03/12/2019

FRANCIS DIEZ
CANTANTE DE DOCTOR DESEO

«Maketoen iraultza» recoge todas las canciones en euskara de Doctor Deseo. GARA ha hablado con Francis, cantante de la banda, en su barrio, Uribarri. La charla ofrece la ocasión de tratar temas como el grupo, el euskara, la emigración y la situación política de Euskal Herria.

«Ahora hay más maquetos hablando euskara que euskaldunzaharras»
Patxi GAZTELUMENDI|Bilbo
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¿Por qué Doctor Deseo publica ahora este recopilatorio de canciones en euskara?

Normalmente en cada concierto siempre tocábamos unos tres temas en euskara. No éramos conscientes de lo que teníamos. Pero de pronto percibes que teníamos unos doce temas en euskara. Hace unos años nos llamaron para tocar en el Día Internacional del Euskara en Gasteiz, en Mendizorrotza. Fuimos a tocar íntegramente en euskara, y fue una experiencia muy especial que nos quedó ahí. Y ahora nos veíamos con unos doce temas. Era un momento en el que teníamos que decidir si hacer algo especial o parar. De pronto, estábamos jugando en la furgoneta con todos los conceptos de cómo nos habían llamado: manchurrianos, maquetos, hazurbaltzak, macacos, belarrimotzak… Y dijimos, ¿por qué no hacemos un tema que precisamente se llame “Maketoen iraultza”? donde, pasado ya un tiempo nosotros, que somos la generación de la segunda emigración que fue la de los años 60, 70… hablamos del orgullo de ser lo que somos, de cómo se ha transformado la sociedad vasca, y también de uno de los problemas con el que nos enfrentamos, el de la inmigración. Y lo planteo como problema porque nosotros también lo fuimos, somos el problema y la solución.

Explique eso de «somos el problema y la solución».

Queremos plantear quiénes somos, porque yo ahora veo mucha gente con este discurso de tres al cuarto y les digo: “¿Os dáis cuenta de que vosotros también sois hijos de emigrantes? ¿Cómo podéis tener este discurso contra los emigrantes nuevos? Plantearlo desde dos perspectivas: en primer lugar la incertidumbre de las cosas, las falsas noticias y segundo, no idealizar. Saber que va a ser un problema y también hay una solución en ello. Nos va a venir.

La canción «Maketoen iraultza» es muy cañera, con un texto muy elaborado. Hay mucha reflexión tras cada frase.

Hay una reivindicación de lo que somos y hemos hecho. Puede ser la madurez. Marta Ortiz, nuestra bertsolari, vive en el barrio y la relación ha sido muy directa. Es lo que queríamos decir. Es una idea que venimos tiempo comentando, y ha llegado el momento de plasmarlo.

Doctor Deseo tiene casi el mismo número de canciones en euskara que Kortatu.

No conté las de Kortatu. Pero se disolvieron cuando empezaron a cantar en euskara. Luego como Negu Gorriak tienen toda una trayectoria en euskara. O Sagarroi, o otros grupos.

Partiendo de lo que somos, somos de la generación del baby boom y encima una época en la que el euskara estaba prohibido o casi prohibido. Cuando yo estudié Magisterio no existía ni como asignatura, yo estudiaba euskara de forma voluntaria, con un profesor que a su vez venía de forma voluntaria.

La generación siguiente a la nuestra se lo ha currado mucho respecto al idioma, y la milenial es el futuro, una generación que sabe perfectamente euskara y castellano, y además inglés y sabe integrar perfectamente. Esto para un idioma que estaba a punto de desaparecer mil veces, es un milagro de la naturaleza que el euskara haya sobrevivido a tantas cosas, la verdad es que por muchos problemas que tenga, los avances han sido muy importantes. Ahora hay más maquetos hablando euskara que euskaldunzaharras.

El público de Doctor Deseo abarca a todas esas generaciones, ¿cómo se da esa convivencia?

Es igual que la convivencia natural de este barrio, Uribarri. Convivo con mis sobrinos que son de esta última generación, con cualquiera de la gente con la que topas en el barrio, incluso más mayores. Este fue el primer barrio obrero de Bilbao, por eso se llama Uribarri. En los años 50 y 60 fue prácticamente un guetto, de migrantes burgaleses, castellanos y gallegos. La convivencia ahora mismo está normalizada. Aquí se oye hablar euskara con normalidad. En las fiestas del barrio se oye tanto euskara como castellano afortunadamente.

Y Doctor Deseo tiene un público tan variado y tan distinto que hay de todo. No sabemos por qué ocurre todo esto pero es muy de agradecer. Somos un grupo que trabaja mucho, sabemos que este es nuestro deseo, e intentamos cuidarlo y mimarlo mucho para no agotarlo, pero nos llena de profundo agradecimiento. También es cierto que si un grupo no se renueva, y no ves que a las filas de delante viene gente joven, entra en eso que denominamos nostalgia. Y a nosotros no nos interesa.

¿Cómo cree que va a ser aceptado este último trabajo?

Jamás sé lo que va a pasar. Y así funcionamos. Es el último siempre. Nosotros no nos planteábamos nunca el futuro. Y así, tontamente, llevamos 31 años tocando. No sabemos ni tenemos ninguna expectativa de lo que pueda ocurrir con este trabajo. Pero tampoco lo sabíamos con los anteriores, pero simplemente es lo que nos apetecía hacer ahora.

En la portada de este nuevo disco, vuelve a aparecer la estética propia de Doctor Deseo, pero hay un salto más con el chico que han fotografiado.

Es la proyección de lo que fuimos, lo que somos y lo que seremos. Esto se nos olvida: todos venimos de la emigración. Evidentemente todo lo que supone la emigración es terrible. Mi madre vino a trabajar aquí con catorce años de chacha, y venía de un pueblo de Castilla donde no había ni luz ni agua y pegó el salto a trabajar en la Gran Vía de Bilbao, a trabajar con unos señores que tenían varios negocios, gente de la oligarquía vasca, luego trajeron a su hermana y luego prácticamente a toda la familia. Esos son mis orígenes. Para los que vienen ahora, evidentemente es distinto, siempre es distinto, aunque tiene una serie de elementos en común. Pero el reivindicarlo para verlo y saber que sobre todo

Este es un texto de Tomas Meabe, socialista bilbaino que decía sobre los maquetos: “cierto que ellos, los hombres de otras tierras, contribuyen también a las cargas públicas que han enriquecido a sus explotadores, que han trabajado como bestias, que se han jugado la vida a todas horas, que tienen en sus casas un eterno drama de miseria; se les insulta y se suelta improperios: son percidos, son vagos, son delincuentes, son maquetas”.

Resulta muy curioso que lo que Sabino Arana decía sobre los maquetos como coincide con otro ilustre vasco pero en el siglo XXI, que es el Santiago Abascal. Cada uno con su concepto de patria, una del siglo XXI y otro al finales del siglo XIX. Lo mucho que se parece el máximo enemigo de Santiago Abascal con el que pudo tener el mismo Sabino Arana. Debiera ilegalizarse a sí mismo.

¿Hace 30 años cuando comenzó con Doctor Deseo imaginaba un escenario como el actual?

No. La verdad, está muy bien que la vida te sorprenda y no sepas lo que va a ocurrir. Surgimos como un grupo de resistencia, y cuando empezamos éramos un grupo políticamente incorrecto. En la época del rock radical éramos unas mariconas de barrio que no encajaban bien en aquel rollo. No tocábamos ni en los gaztetxes. La primera vez que tocamos en un gaztetxe de Bilbo fue en una fiesta de EHGAM –Euskal Herriko Gay Askapen Mugimendua– y nos llamaron allí para tocar. Pero estamos sorprendidos para bien de la evolución y cambio que ha habido.

¿Como ve la nueva situación socio política de Euskal Herria?

Hemos pasado por noches horribles en este país, la época de después de la transición ha sido una de las más nefastas que puede pasar en una sociedad: por un lado, por el contrario y por todas las esquinas.

Que en un periodo tan breve –aun con todas las dificultades habidas y por haber, las dificultades que plantea el Estado para solventar esto– se cicatricen las heridas refleja que la evolución es muy rápida. Aunque se necesitará tiempo para que eso ocurra. Pero hasta esa transformación es muy interesante.

Está muy bien que la vida te sorprenda y no sepas lo que va a ocurrir. Surgimos como un grupo de resistencia y cuando empezamos éramos un grupo políticamente incorrecto. En la época del rock radical éramos unas mariconas de barrio que no encajaban bien en aquel rollo.
Hay una reivindicación de lo que somos y hemos hecho. Es lo que queríamos decir. Es una idea que venimos tiempo comentando, y ha llegado el momento de plasmarlo.