12/11/2013

Occidente mantiene la presión sobre Irán pese al acuerdo con la AIEA

Irán y la Agencia Internacional de la Energía Atómica acordaron ayer una hoja de ruta para supervisar las actividades nucleares iraníes, a pesar de lo cual las potencias de Occidente mantienen la presión sobre Teherán para alcanzar un acuerdo basado en los avances de la reunión de Ginebra. Washington responsabilizó a Irán de no haberlo logrado, mientras Teherán denunció las trabas francesas.

GARA
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La hoja de ruta de tres meses para supervisar el programa nuclear iraní acordada ayer en la visita a Teherán del director de la Agencia Internacional de la Energía Atómica (AIEA), Yukiya Amano, prevé una inspección de la mina de Gachín, en Bandar Abas y de la planta de producción de agua pesada de Arak, a la que la agencia de la ONU trata de acceder desde 2001.

Además, Irán informará sobre todos sus nuevos reactores de investigación y sobre 16 lugares que han sido designados por la República Islámica para la construcción de nuevas plantas nucleares. Pero la visita al centro militar de Parchin se negociará más tarde, según señaló Amano. «El asunto nuclear iraní es muy complicado y no se puede solucionar todo de la noche a la mañana», explicó. Teherán rechaza la inspección de Parchin por su carácter militar y porque la AIEA ya lo visitó en 2005 sin encontrar nada relevante. El responsable del organismo nuclear iraní, Ali Akbar Salehi, afirmó que el acuerdo supone un «nuevo enfoque de cooperación futura fase a fase» y va a contribuir a generar «más confianza mutua entre las dos partes».

Avances en Ginebra

Además, se produce al día siguiente de tres días de intensas negociaciones en Ginebra entre Irán y las grandes potencias agrupadas en el denominado grupo 5 + 1, si bien Amano desvinculó ambas negociaciones.

Aunque sin llegar a un acuerdo, la reunión de Ginebra supuso un acercamiento entre ambas partes. Occidente reclama la paralización del programa nuclear iraní, que asegura está destinado a producir armamento atómico, mientras Irán defiende su derecho al uso civil de la energía atómica.

El secretario de Estado de EEUU, John Kerry, se encargó ayer de mantener la presión sobre Irán ante la próxima ronda negociadora, prevista para el día 20 en Ginebra. Durante una visita en Abu Dabi responsabilizó a Irán de la falta de acuerdo. «El grupo 5+1 estaba unido el sábado cuando presentamos nuestra propuesta a los iraníes, pero Irán no podía aceptarlo en ese momento», señaló, mostrandose esperanzado de poder alcanzar en los próximos meses «un acuerdo aceptable para todos».

En cualquier caso, las negociaciones han registrado avances importantes, según sus participantes. Bloqueadas durante años, se han visto impulsadas por el cambio de actitud de Teherán desde la elección del nuevo presidente, Hassan Rohani, que intenta poner fin a las sanciones que ahogan la economía iraní. Han hecho caer el valor del rial, la inflación alcanza el 40 % y los ingresos por el petróleo se han reducido a la mitad, mientras miles de millones de dólares se mantienen bloqueados en el extranjero.

Rohani tiene detrás a los empresarios iraníes y la confianza del líder supremo, el ayatolah Ali Jamenei, pero si no consigue mejorar la situación económica, los grupos más conservadores pueden aumentar su hostilidad a las negociaciones. «Ha comenzado una nueva era con el nuevo gobierno y el nuevo equipo de negociadores», afirmaba ayer el jefe de la delegación negociadora, Abbas Araghchi, recordando los diez años de confrontación en este tema. Pero recordó que Irán rechaza ceder sus derechos nucleares «que incluyen el enriquecimiento de uranio en suelo iraní». Kerry le respondió que «ningún país tiene un derecho establecido al enriquecimiento de uranio». Occidente quiere garantizar la paralización de los avances nucleares a cambio de un «leve y reversible» aligeramiento de las sanciones. A la vez que presiona a Irán, Washington trata de vencer los recelos de Israel, que se opone a cualquier concesión y Kerry aseguró que un acuerdo protegería al Estado sionista «de una manera más eficaz».

Londres y Teherán nombran encargados de negocios

Gran Bretaña e Irán retomaron ayer las relaciones diplomáticas con la designación de sendos encargados de negocios no residentes, después de que Londres cerrara su embajada en Teherán en noviembre de 2011 tras un asalto por parte de manifestantes y obligara a hacer lo propio a las autoridades iraníes con su legación en la capital británica. A principios de octubre, el ministro de Exteriores británico, William Hague, había anunciado que los dos países habían acordado la designación de encargados de negocios no residentes como paso para mejorar las relaciones bilaterales tras la victoria de Hassan Rohani en las elecciones presidenciales. El Foreign Office comunicó ayer que Ajay Sharma ha sido designado encargado de negocios en Irán, si bien residirá en Gran Bretaña pero se desplazará «regularmente» al país persa. «La designación de Sharma permitirá a Reino Unido tener discusiones más detalladas y regulares con Irán sobre un abanico de cuestiones, incluidas las condiciones para la eventual reapertura de las embajadas», indicó. A su vez, el Ministerio de Exteriores iraní presentó a Mohamad Hasan Habibola como encargado de negocios en Gran Bretaña. GARA

Acusan a París. Desde el Estado francés se han presentado obstáculos a un acuerdo, según coincidían ayer numerosos medios iraníes. El «Tehran Times» afirmó que «Francia ha arruinado su imagen en Ginebra» y acusó al ministro francés de Exteriores, Laurent Fabius, de convertirse en «la marioneta de Israel y Arabia Saudí». «Fabius, no olvidaremos», advirtió el diario «Hafté-Sobh».