05/01/2014

Reportaje
Kurdistán Oeste
La autonomía de Kurdistán Occidental avanza con paso firme

Hace un mes las autoridades kurdas de Siria anunciaban la formación de un gobierno interino de transición para llenar el vacío de poder y fortalecer su posición de cara a la conferencia de Ginebra. La complejidad geográfica, la falta de infraestructuras y recursos y la lucha contra el yihadismo, principales retos del ejecutivo kurdo.

David Meseguer Afrin (Kurdistán Oeste)
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Luqman Dada se encuentra en las oficinas de la Asayis, la policía kurda, para registrar el coche de segunda mano que acaba de adquirir. Son vehículos procedentes de Europa que entraron en Siria cuando el Ejército Sirio Libre aún controlaba los principales pasos fronterizos con Turquía. Después del registro de sus datos y previo pago de una módica cantidad, Luqman recibe su nueva matrícula de Afrin -Efrin, en kurdo- con el número 00590, un hecho histórico para esta minoría que representa el 10% de la población siria.

«Desde hace unos meses estamos haciendo placas de matrícula y dando licencias a los conductores para controlar todos los coches nuevos que entran en Kurdistán Occidental. Queremos saber quién es el propietario de cada vehículo y evitar así el caos», explica Nidal, funcionario de la policía en Afrin. La formación de un cuerpo policial y la expedición de sus propias placas de coche, es sólo una de las múltiples competencias que el gobierno kurdo ha asumido año y medio después que el régimen abandonara la región.

«Este gobierno autónomo se ha creado para llenar el vacío dejado por el régimen. El objetivo es que podamos autogestionarnos, resolver los problemas sociales y proteger nuestros territorios. Es un paso muy importante en la revolución del pueblo kurdo en su lucha por la libertad», indica a GARA Hassan, uno de los máximos dirigentes del Movimiento Democrático Popular de Kurdistán Oeste (TEV-DEM) -organismo paraguas del PYD y otras organizaciones afines al PKK- en la región.

El líder kurdo destaca que «el anuncio de la administración interina no es un proyecto separatista sino una oportunidad histórica para que todas las minorías de Siria vean reconocidos sus derechos».

Elecciones a medio plazo

Aunque los partidos cercanos a Massoud Barzani, presidente de Kurdistán Sur, abandonaron el Comité Supremo Kurdo y se integraron en la Coalición Nacional Siria, este órgano que ejerce de gobierno autónomo sigue contando con el apoyo de los dos grandes bloques políticos de Rojava, el TEV-DEM y el Consejo Nacional Kurdo (CNK).

Para Ebdilmecid Sexo, miembro independiente del CNK, «la proclamación de la administración kurda ha sido un paso necesario puesto que la oposición siria nunca ha aceptado nuestras dos principales reivindicaciones: el reconocimiento como pueblo y la desmilitarización de nuestra región».

Kamiran Hasan, responsable del Partido Kurdo del Progreso Democrático -cercano a Jalal Talabani, actual presidente de Irak- indica que «después del vacío de poder es importante que exista un ejecutivo para que todos los aspectos de la vida cotidiana como la enseñanza, la salud, los servicios públicos, etc. estén organizados». Ambos políticos coinciden al asegurar que este gobierno autónomo solo tendrá éxito si el TEV-DEM permite que el CNK participe en la toma de decisiones y garantice elecciones a medio plazo. Unos comicios que Hassan, venido de Qandil hace poco más de un año, da por seguro «en un plazo aproximado de seis meses para elegir los miembros de un gobierno permanente».

A pesar del claro acercamiento entre Massoud Barzani y el primer ministro turco Recep Tayyip Erdogan, que ve con mucho recelo la proclamación del gobierno interino en Rojava, Salih Muslim, presidente del PYD, viajará en breve a Erbil para ver si puede resucitar el pacto firmado en julio de 2012 con Barzani y de este modo articular un bloque kurdo fuerte que pueda acudir a la conferencia de paz de Ginebra con sólidas garantías.

Ante las críticas recibidas por parte de Turquía y otros países de Oriente Próximo, Ferhat Derik, jefe local de la policía kurda, denuncia que «el mundo se alarma por la declaración de un gobierno de transición en Rojava, pero nadie levanta la voz ante la declaración del Estado Islámico de Irak y la Gran Siria».

Sin recursos ni apoyos exteriores

«Esta administración está focalizando su trabajo en las áreas de seguridad, servicios sociales, educación, exteriores y economía», detalla Ahmad Yousef, doctor en economía por la Universidad de Alepo y responsable económico del gobierno kurdo en la región de Afrin. «El área económica a su vez contiene los sectores de agricultura, construcción, servicios, industria, logística y mercados», puntualiza este profesor universitario.

«Nuestra prioridad es que Kurdistán Oeste se desarrolle pero el embargo impuesto por los yihadistas y Turquía, la falta de recursos y apoyos exteriores y las precarias infraestructuras lo dificultan», comenta Yousef. Afrin, además cuenta con el agravante que se encuentra geográficamente aislado de Kobane y Qamishlo, las otras dos regiones en que se divide administrativamente la recién creada autonomía kurda de Siria. Un alto mando de las YPG avanza que «la guerrilla kurda quiere en un futuro próximo lanzar una ofensiva para unir estas tres zonas y limpiar el norte de grupos yihadistas».

«No tenemos ayuda financiera de ningún país y dependemos exclusivamente de las aportaciones de nuestra gente y de la diáspora kurda», explica Hassan, el líder local del TEV-DEM. El gobierno kurdo ha puesto en marcha una campaña de recogida de impuestos entre comerciantes y empresarios para que contribuyan económicamente al desarrollo de la región. El doctor Yousef destaca que están «trabajando en la creación de un sistema monetario y que no descartan incluso la apertura de bancos para que la gente pueda depositar su dinero». Otro de los grandes escollos a los que debe hacer frente la administración interina es la falta de infraestructuras. «Damasco nunca invirtió demasiados recursos en desarrollar las regiones kurdas y la guerra también ha dañado carreteras y líneas eléctricas», señala Ahmad Yousef.

Hasta que la electricidad se cortó a causa de los combates entre el régimen y la oposición, ésta era generada en una gran central hidroeléctrica en la provincia de Al Raqqa. «Estamos hablando con empresarios locales para la creación de una cooperativa que pueda producir electricidad para la región. Nos gustaría generar energía eólica pero es demasiado cara», destaca el responsable del área económica.

La educación es otra de las grandes prioridades para la administración kurda. Ante la imposibilidad de ir a Alepo a realizar los estudios universitarios miles de estudiantes se encuentran sin la posibilidad de poder iniciar o completar su formación. «No queremos que nuestros jóvenes se conviertan en una generación perdida y, por eso, hemos creado algunos centros privados donde se imparten diferentes materias incluido el kurdo», indica Yousef. «Queremos crear universidades pero necesitamos ayuda exterior para construir las instalaciones. Estamos dispuestos a pagar», concluye el profesor universitario.

Instituciones impulsadas desde la sociedad civil

Una de las claves de la administración kurda en Kurdistán Oeste es la participación de la sociedad civil en sus diferentes instituciones. Llegados desde Qandil, muchos militantes del PKK con décadas de lucha y formación política a sus espaldas, han llegado a Rojava para coordinar estas instituciones y desarrollar el paradigma social de Abdullah Öcalan.

Es el caso de Ali Welat, que desgrana algunos de los puntos clave de este modelo de participación ciudadana. «Antes de la revolución, el régimen dictatorial no permitía a las personas mostrar sus deseos e inquietudes y poner en marcha sus ideas. El control sobre el individuo generaba desconfianza de los unos hacia los otros. Ahora, con la autonomía democrática debemos reconstruir la sociedad y regenerar la confianza entre los ciudadanos», explica Ali.

«El capitalismo moderno se olvida de la sociedad, únicamente se centra en el estatus del individuo y en su existencia a partir del consumo. Los ciudadanos no pueden expresar sus ideas e inquietudes porque se encuentran solos. El modelo de sociedad civil impulsado por Abdullah Öcalan trata de regenerar la relación entre el individuo y la sociedad. Quiere que los ciudadanos tomen la iniciativa y discutan juntos el establecimiento de sus instituciones y comités para resolver las cuestiones cotidianas, como por ejemplo, la falta de agua», defiende Ali. «Para el buen funcionamiento de las instituciones de la sociedad civil, es importante la perfecta organización y que se fijen objetivos claros», apunta Ali Welat.

Para este combatiente recién llegado a Afrin, «este modelo es inclusivo ya que muchas personas de otros partidos políticos distintos al PYD y pertenecientes a las minorías armenia, asirios, árabes, etc. están participando en las instituciones presentando sus ideas y proyectos y sacrificando intereses en pro del interés público». Ali destaca que «el modelo social de Öcalan es exportable y se está aplicando en algunos países de Latinoamérica».

Según Ali Welat, «el anuncio del la administración interina en Rojava ha sido celebrada por ecologistas y feministas y tendrá un impacto global mucho más allá del vecindario. Este modelo arrastrará a Siria, Irak, Turquía y Oriente Próximo hacia la democratización. Por eso, el mundo esta pendiente de lo que sucede en Kurdistán Oeste». D.M.