
Del 30 de septiembre al 29 de mayo: ya no hay quien pare la Euroliga 2021/22
Aunque sea el duelo entre Mónaco y Panathinaikos quien sirva para dar comienzo la la Euroliga, Anadolu Efes, CSKA de Moscú y Barça parecen llamados a disputarse el título en la final Four de Berlín. Por lo demás, no faltarán outsiders y nombres propios que reclamen su sitio.
Aunque ya la pasada campaña se pudieron ver muchos partidos con público –y sin mascarilla, y sin respetar la distancia social y detonante de algunos brotes...–, la Euroliga 2021/22 volverá a ser el del público en las gradas. La Final Four volverá a quedarse en Alemania, esta vez en Berlín, entre el 27 y el 29 de mayo, y el abanico de contendientes que busquen destronar al Anadolu Efes volverá a ser bien extenso. El jueves día 30 de este mes de setiembre será el arranque de esta Euroliga del retorno del público, y con 18 equipos en liza un año más esto ya no habrá quien lo pare, una vez se lance el balón al aire.
Serán el Mónaco y Panatyhinaikos quienes este jueves comiencen el torneo, aunque el principal favorito no puede ser otro que el Anadolu Efes, vigente campeón. «Con un par de superestrellas en su plantilla, digamos (LeBron) James y (Evan) Fournier, Efes podría jugar las Finales de la NBA». Palabra de Ergin Ataman, cuyas bravatas siguen sonando a chiste, pero que a diferencia de su pretensión de hacer campeón de la Euroliga al Efes, allá cuando llegó a su banquillo en la campaña 2018/19, ya nadie se atreve a reirse en su cara. El preparador otomano ha ido consiguiendo algo que parecía imposible: romper la primacía de Fenerbahçe en Turquía –antes incluso del respiro de Zeljko Obradovic–, hacer que su nombre sea sinónimo de rival temible y, en el momento de la verdad, ganar, cosa que siempre es lo más difícil.
El año pasado en colonia, con una buena cantidad de turcos residentes en Alemania en las gradas –dentro de lo poquísimo que cupo–, Anadolu Efes derrotaba al CSKA de Moscú en la semifinal –tomándose la revancha de la finalísima de Gasteiz 2019– y al Barça en la final. Y eso que no contó con el mejor Shane Larkin, pero sí con el el mejor Vasilije Micic, MVP de la Final Four en la que parecía ser su carta de presentación para dar el salto a la NBA.

Pero no. El base serbio continúa en el conjunto de Estambul, para alegría y albricias de su equipo, así de la propia competición, resignado a ser el segundo plato de la NBA, pero que al menos mantiene recursos para hacer la competición atractiva. Con Micic y Larkin en Anadolu Efes, la baja más importante del campeón de la Euroliga es la de Sanli, un pívot que, de la mano de Ataman, demostró que puede ser algo más que una comparsa a nivel europeo, pero que no deja de ser una baja subsanable.
Habrá que ver hasta qué punto la ausencia de Sanli refuerza el papel de jugadores como Moerman o Pleiss, y sobre todo de Filip Petrusev –ex de la cantera del Baskonia–, que después de haber sido designado MVP de la Liga ABA en Serbia con el BC Mega de Belgrado, está llamado a ser el referente interior de Efes, mientras que la «guardia de corps» de Ataman compuesta por los Beaubois, Anderson, Dunston o Simon, a pesar de ser un año mayores, prometen dar la talla, aunque todo apunta que no podrán hacerse con LeBron ni con Fournier, ni podrán acceder a las Finales de la NBA.
Una vez más, el CSKA de Moscú es el gran candidato a destronar a Efes. Respecto del año pasado, los de Dmitris Itoudis han perdido a Darrun Hilliard y Mike James, luego de haberse pasado un tiempo en el filial del cuadro moscovita, se ha ido por sorpresa a Mónaco. Pero el CSKA ha conseguido firmar a Marius Grigonis y, agárrense, Alexey Shved, volviendo al equipo que abandonó en 2012, tras haber perdido la final de la Euroliga con una canasta sobre la bocina de Printezis.

Shved ganó una Euroliga: en 2008, cuando aún no era nadie, y por eso, después de años malgastados en el Khimki, el moño más conocido de la Euroliga regresa a las final del club del Ejército Rojo para, con la colaboración de Cliburn, Hackett, Voigtmann, Shengelia, Milutinov o Lundberg, volver a conquistar el título como en 2019.
La hora de Mirotic
Si hubo algún derrotado sin paliativos en la pasada edición de la Euroliga ese no fue otro que Nikola Mirotic. El ala-pívot hispano-montenegrino fue miembro de pleno derecho del Quinteto Ideal de la Euroliga, pero cuando llegaron las eliminatorias y la Final Four, naufragó con todas las de la ley, al punto que compañeros como Cory Higgins o Brandon Davies –por no hablar del «efecto Pau Gasol»– adquirieron mayor peso específico que el de Podgorica.
El Barça ha vuelto a confeccionar una plantilla que aspira a todo. A pesar de que Pau Gasol ya no esté –oficialmente tampoco se ha retirado, pero antes o después deberá tomar una decisión–, no le faltan nombres ni talento de relumbrón al bando culé. El antes mencionado Sanli llega para reforzar con su movilidad y versatilidad el juego interior blaugrana, pero sobre todo, se ha reforzado el juego exterior, al gusto de Saras Jasikevicius.

Nigel Hayes tapa los agujeros que antes tapaba Víctor Claver en el puesto de alero y ala-pívot. Jasikevicius lo conocía desde su etapa en Kaunas, al igual que al jovencísimo Rokas Jokubaitis, que entra como el segundo base que el año pasado no tuvo Nick Calathes. Por ahora, el joven lituano está en pleno «injerto» en la dinámica de la Liga ACB, sin duda la más complicada para compaginar con la Euroliga, al tiempo que Nico Laprovittola, siempre y cuando se juegue a un ritmo determinado, es un seguro de vida en el puesto de base.
Con todo, seguirán siendo los Higgins, Brandon Davies, Kuric, Smits o Abrines –cuando se recupere de su lesión de rodilla– quienes arropen a un Nikola Mirotic que tiene ya 30 años y que, en pleno berenjenal con su club sobre si bajarse sus emolumentos por los problemas económicos del Barça, debe dar al fin el paso adelante de madurez que le faltó en la Final Four del año pasado.
Esos tres equipos parten con la vitola de principal favorito. La Euroliga ha demostrado a su vez que es capaz de colar outsiders por doquier, pero no ver a alguno de esos tres equipos en Berlín 2022 sería una sorpresa morrocotuda.
Es raro incluir al Real Madrid entre los outsiders, pero el relevo generacional así lo manda. Ya el año pasado bastante hicieron los de Pablo Laso con forzar el desempate en cuartos de final ante el Efes, con Usman Garuba ganándose el billete a la NBA. El de Azuqueca de Henares ya no está y Pablo Laso que mucho confía en Nigel Williams-Goss y Guerschon Yabusele para renovar sus bríos, junto a Tavares o Poirier.
También ha llegado Thomas Heurtel al Real Madrid, con todo lo bueno y lo malo de su juego, así como Adam Hanga, aunque en este arranque de campaña Laso sigue tirando de veteranos como Causeur, Rudy Fernández o Llull, cuya calidad y carácter está fuera de toda duda, no así su fondo físico.
El caso del Real Madrid lo va a vivir el Fenerbahçe, pero por duplicado. Con la llegada de Pierria Henry –sin rastas– y Achille Polonara, el conjunto ha adoptado desde Gasteiz a dos indomables, capaces de poner nervioso al rival a pesar de tener 20 puntos de diferencia a su favor. Pero el cambio en el banquillo, con Sasha Djordjevic en lugar de Kokoskov, más jugadores como Devin Booker –que llega después de no haber triunfado en el Bayern ni en el Khimki–, hace que las dudas aumenten.
Fenerbahçe mantiene a Guduric, Vesely, Barthel y De Colo, y con eso ha de ser más que sifuciente para que el conjunto de Estambul, ganador de la Euroliga en 2018 y finalista en 2016, vuelva a ser algo más que «el equipo que entrenaba Obradovic». La clave, más que nunca, estará en el banquillo, porque el Djordjevic entrenador ha estado hasta ahora muy lejos de la clarividencia del Djordjevic jugador, sobre todo en los torneos largos y de desgaste como es la Euroliga.
Los outsiders al acecho
Saski Baskonia forma parte de los outsiders de manera histórica. Incapaz de equiparar su presupuesto al de los más caros de Europa, sus apuestas han venido de otras partes, como es Alemania: Granger, Fontecchio y Landry Nnoko –más Rokas Giedraitis el año pasado– han llegado del Alba Berlín, mientras que Wade Baldwin ha aterrizado el Gasteiz tras haber trunfado en el Bayern de Múnich.
Pero más o menos ya conocemos lo que es este Saski Baskonia, y lo que espera Dusko Ivanovic de sus muchachos. «Se puede perder y de hasta de 30 o 40 puntos si se juega mal, pero sí que no se puede estar en la pista sin dar el cien por cien. Eso sí me molesta», declaraba el de Bijelo Polje tras perder en Badalona el pasado domingo. Cuando se reintegren Alec Peters y Rokas Giedraitis, seguramente la vida tendrá otro color hasta para Dusko Ivanovic, pero bien sabe el técnico baskonista que la Euroliga, aunque ahora ya no hay fases intermedias a los cuartos de final, no perdona.

Y ahí entran en juego el resto de equipos con más o menos posibilidades de dar la sorpresa. El primer rival del Baskonia será Olympiacos, que el viernes a las 20.00 aguarda en El Pireo, después de la retirada definitiva de Vassilis Spanoulis. Siguen Printezis o Sloukas, sigue Bartzokas en el banquillo, y ha incorporado a McKissic, Thomas Walkup o Tyler Dorsey. Habrá que ver si el sempiterno carácter aguerrido de los del Pireo vuelve con esta renovación de sus nombres propios, o si se fue junto con «Kill Bill».
En Atenas siempre ha importado ganar o al menos superar al eterno rival. El año pasado ni Olympiacos ni Panathinaikos dieron el nivel. Ya el año pasado fue una transición pura y dolorosa para el PAO y este año no pinta mucho mejor, pese a la llegada de Okaro White, Kendrick Perry o Jeremy Evans.
Armani Milano puede tener unas perspectivas mejores, pero cada año empieza mucho mejor de lo que termina. El año pasado alcanzaron la Final Four y solo un tiro ganador de Cory Higgins dejó a los de Ettore Messina sin finalísima ante el Efes. Los Delaney, Kyle Hines, Datome, Sergio Rodríguez o Shavon Shields seguirán llevando el peso del equipo lombardo, y ello debiera bastarles para volver a los cuartos de final, y tal vez disponer de un cruce asequible, como el que tuvieron frente al Bayern de Múnich.
Ahora bien, el retorno de Nicolo Melli, más las llegadas de Devon Hall o Jerian Grant debiera darle al cuadro italiano un poco más de valor de cara a una temporada en la que siempre han pecado de terminar muy justos de fuerzas.
Nombres propios
Si de los 18 equipos presentes en la Euroliga, se escribe que hay 18 candidatos a todo, al final nos quedamos igual. Tal vez hubiera que meter al Maccabi entre los outsiders, sobre todo gracias a que mantienen a Sfairopoulos en el banquillo, más Wilbekin, Zizic y Nunnally en la pista, Pero también tiene a Derrick Williams, recién rebotado de Valencia Basket, más Jalen Reynolds, más Dragan Bender gravemente lesionado en junio. Es decir, jugadores que suman más para hacer previas que en su incidencia real –y positiva– para su equipo. Y como el Maccabi lleva años sin rascar nada en Europa, pues así sea, por mucha pólvora que tengan.
Si hay un nombre propio en esta Euroliga, eses es el de Mike James. Encantado de haberse conocido, el Monaco estrena su condición de equipo Euroliga y tiene en el exbaskonista y al ex de Valencia Basket y Zenit de San Petersburgo Will Thomas sus principales nombres propios. También a Leo Westermann y a un Donatas Motejunas que, si las lesiones respetan, debiera marcar diferencias en su regreso a la Euroliga tras su deambular por la NBA y China, en el que su talento en el poste alto y bajo ha quedado eclipsado por sus lesiones y su prematuro envejecimiento con 31 años.

Los de Zvezdan Mitrovic no tienen nada que perder y van a poner en aprietos a más de uno, sobre todo si su gran estrella tiene el balón en las manos en los finales apretados.
Con Israel González sustituyendo a Aíto García Reneses, el Alba Berlín se encomendará a Maodo Lo, Luke Sikma o Ben Lammers, más los chavales que la cantera berlinesa seguirá sacando, otro tanto de un Asvel Villeurbanne que tiene al exbaskonista Youssoupha Fall, pero que tiene en sus filas los 220 centímetros de un Victor Wembayama llamado a volar al otro lado del Atlántico a poco que destaque en Europa. «Yo vi jugar a Wembayama» debiera ser uno de los gritos de guerra de esta Euroliga.
No es cuestión de hacer de menos al Unics Kazan –con Perasovic en el banquillo y OJ Mayo y Mario Hezonja en la cancha–, al Zenit de San Petersburgo –con el puertorriqueño Shabazz Napier como estrella, junto con Frankamp y Jordan Loyd–, al Bayern de Trinchieri –con Darrun Hilliard como fichaje estrella–, o al Estrella Roja de Belgrado –con Dejan Radonjic tratando de recuperar el prestigio de años atrás en el banquillo y Nate Wolters como referente–. Como tampoco nadie quiere olvidarse de un Zalgiris Kaunas desmantelado, pero con el que Martin Schiller puede hacer cosas interesantes con sus jóvenes proyectos, más el regreso de Ulanovas, el regalo de Strelnieks –si está sano– o la presencia bajo los aros de Lauvergne. No todos caben en unos cuartos de final que se dirimirán a partir de que el 8 de abril acabe la larga Fase Regular. No todos caben, pero habrá tiempo para mencionarlos a todos, porque esto ya no hay quien lo pare.
