
La Aste Nagusia de Bilbo ha finalizado tras nueve intensos días de fiestas. La quema de Marijaia en la ría y los fuegos artificiales han despedido las fiestas hasta el año que viene.
Marijaia ha surcado la ría, escoltada por dos traineras del club Deusto y entre bengalas. Juegos de luces y la música también han acompñado a Marijaia hasta el puente del Ayuntamiento, donde ha sido quemada.
En el último día de Aste Nagusia han destacado las finales del torneo aficionado en el frontón de la Esperanza del Casco Viejo y el concurso gastronómico celebrado en El Arenal, donde los cocinillas se han enfrentado al reto del guiso de rabo de toro. Tampoco han faltado las actividades infantiles en el txikigune del parque Doña Casilda.
Lo más llamativo de la matinal ha sido la concentración de gigantes y cabezudos de Euskal Herria y el gran alarde de txistularis con Niko Etxart en la plaza Nueva.
En El Arenal, las comparsas han dedicado la jornada al erotismo, con una exposición fotográfica y dos talleres sobre sexualidad y erotismo como fuerza creadora.

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