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TACLOBAN

Filipinas lucha para hacer llegar la ayuda humanitaria a las víctimas del tifón «Haiyan»

Las autoridades de Filipinas trabajan para hacer llegar ayuda humanitaria a los damnificados por el tifón «Haiyan», tres días después de que devastara la región central del país donde se estiman que han muerto unas 10.000 personas. En la capital de Leyte se ha declarado el estado de emergencia.

Personal filipino y estadounidense gestiona la ayuda humanitaria en el aeropuerto de Tacloban. (Jay DIRECTO/AFP PHOTO)
Personal filipino y estadounidense gestiona la ayuda humanitaria en el aeropuerto de Tacloban. (Jay DIRECTO/AFP PHOTO)

Las autoridades de Filipinas han decretado el estado de emergencia en Tacloban, capital de la provincia de Leyte, donde el «Haiyan» ha dejado un paisaje de destrucción total, tras golpear la ciudad con ráfagas de viento de hasta 315 kilómetros por hora y una crecida del nivel del mar de más de 2 metros en la mañana del pasado viernes.

El Superintendente Elmer Soria ha afirmado que la destrucción alcanza al 80% de las estructuras en Tacloban, donde las autoridades han desplegado tropas del Ejército y policías en las zonas más afectadas para garantizar la seguridad.

El portavoz de la Policía Nacional de Filipinas, Reuben Theodore Sindac, ha dicho que unos 900 agentes fueron enviados a esta ciudad y a Samar, después de que este domingo se registraran saqueos generalizados. Para evitarlos se ha impuesto el toque de queda para todos los residentes.

La falta de víveres de primera necesidad ha hecho que la situación en la población sea insostenible, a la par que miles de personas buscan y ruegan por un asiento en los helicópteros militares para abandonar la ciudad.

Los equipos de rescate todavía no han conseguido desplegarse por completo a lo largo de la isla, por lo que aún quedan muchas zonas incomunicadas de las que se desconoce la situación real.

Ayuda humanitaria

Varios países y organizaciones internacionales han comenzado a enviar personal y ayuda humanitaria a los afectados por el tifón, entre ellas Naciones Unidas, que ha indicado que la destrucción dificulta el envió del material.

«Llegar a las zonas más afectadas es muy difícil. Los accesos están muy limitados por los daños causados por el tifón en las infraestructuras y las comunicaciones», ha indicado el representante de UNICEF en Filipinas, Tomoo Hozumi.

Médicos Sin Fronteras ha explicado en un comunicado que ha iniciado el envío de unas 200 toneladas de material médico para tratar heridas, vacunas del tétanos, tiendas de campaña y productos de higiene, además de un equipo de 30 médicos, psicólogos y personal logístico.

Mientras, las autoridades filipinas trabajan para restablecer los servicios básicos.

La Autoridad de Aviación Civil ha apuntado que a lo largo del día se restablecerán las operaciones en los cuatro aeropuertos de la región excepto en el de Tacloban que limitará su actividad a horario diurno.

Unos 4,5 millones de personas de 36 provincias del país se han visto afectadas por el tifón, de las que unas 330.000 se encuentran en los centros de evacuados.

El ministro de Interior admitió ayer las dificultades que están teniendo las autoridades para contabilizar los cadáveres y los daños producidos después de que numerosas líneas de comunicación hayan terminado destrozadas.

Antes de la llegada de este último tifón a Filipinas, el vigésimo cuarto del año, los meteorólogos habían advertido que podría tener un efecto devastador mayor que el tifón Bopha, que en 2012 dejó cerca de un millar de muertos.