En el documental ‘Moral de combate’, compañeros de Alfonso Cano y actualmente delegados de la guerrilla en las conversaciones con el Gobierno de Juan Manuel Santos lo definen como un «optimista y convencido de la paz» y «arquitecto» del actual proceso de diálogo.
Califican su muerte de «asesinato», responsabilizando directamente al presidente y recuerdan que poco antes de su fallecimiento, dijo «Santos quiere llevar mi cadáver a la mesa de conversaciones».
Aunque reconocen que su muerte fue «un golpe muy duro», el delegado Pablo Catatumbo reitera el compromiso de las FARC con el diálogo.
«Redoblamos nuestro juramento de seguir fieles al compromiso de Alfonso y trabajamos intensamente para hacernos dignos de sus banderas. Para él la reconstrucción y reconciliación eran las verdaderas premisas para una nueva Colombia, una nueva visión de nación», enfatiza.

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