
Los responsables municipales, con el alcalde Ibai Iriarte al frente, han explicado que el objetivo es alcanzar un 60-70% de tasas de reciclaje en el plazo de año y medio. De lo contrario, el acuerdo entre Bildu y Aralar contempla que a finales de 2015 se implante el puerta a puerta. Actualmente ambas formaciones suman mayoría absoluta, pero cabe recordar que entre medio habrá elecciones municipales.
El sistema mantendrá los actuales contenedores grandes para vidrio, envases ligeros (plásticos) y papel. La diferencia es que, al retirar el contenedor general, toda la ciudadanía tendrá que emplear estos depósitos.
Igualmente sucederá con los residuos orgánicos y la fracción resto, para los que se instalarán unos contenedores comunitarios con capacidad para 240 litros y que tendrán un chip identificativo. Cada contenedor marrón o gris será para alrededor de 150 personas, el primero se usará cuatro veces por semana y el segundo una vez. Su ubicación se consensuará con la ciudadanía.
Este sistema busca que la separación de residuos se convierta en una obligación cívica, frente al contenedor marrón instalado por ejemplo en Donostia, que deja el reciclaje al albur de la voluntariedad.
«Tenemos claro que este no es el sistema que ofrece los mejores resultados de reciclaje», ha indicado el Consistorio tolosarra, que sin embargo ha optado por él en aras al consenso con los opositores al puerta a puerta, siempre y cuando se cumplan los objetivos fijados.

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