
Triunfo agónico para el ciclista de Oslo, de 27 años, después de evitar una encerrona de André Greipel, que le ha desplazado hacia las vallas, y progresar como un cohete para imponerse por delante del australiano Heinrich Haussler (Iam) y del eterno segundón, el eslovaco Peter Sagan (Cannondale).
Todo el grupo de espreinters ha acabado con la ilusión de Jack Bauer a escasos 50 metros de la raya, después de que el neozelandés estuviera escapado desde el kilómetro uno de la decimoquinta etapa entre Tallard y Nimes, que constaba de 222. El ciclista del Garmin se ha visto privado del sueño de su vida por una marabunta que no entiende de sentimientos. En el Tour nadie regala nada.
Lágrimas de pena y rabia de Bauer, inconsolable. Cara de resignación en Sagan, que no encuentra la manera de llevarse una etapa a la boca, y de felicidad en Kristoff, quien ya saboreó la gloria en la jornada de Saint Etienne.
En la etapa, los favoritos sin novedad. Todos han entrado en el mismo tiempo. Nibali viste de amarillo perenne, vive de manera placentera su Tour, mientras sus rivales se pelean por los otros dos escalones del podio. Nibali llegará a la deseada jornada de descanso con una buena renta de 4:37 minutos sobre Alejandro Valverde, su rival más próximo ante la inminente llegada de los Pirineos.

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