
Los cadáveres han sido cargados en cinco vagones refrigerados en la localidad de Torez tras ser supervisados por los observadores de la OSCE, según algunas fuentes, aunque otras afirman que los expertos aún no han podido inspeccionae los cuerpos.
Según la agencia rusa RIA Nóvosti, los expertos contabilizaron 198 cuerpos, aunque el jefe de la misión de la OSCE en Ucrania, el suizo Alex Hug, ha dicho al diario británico The Guardian que «inspeccionaron (el tren), pero no contaron el número de víctimas, argumentando que no podían sin los medios técnicos necesarios».
En cualquier caso, tres días después de que el avión fuera derribado por un misil los servicios de rescate ucranianos han retirado la mayoría de los cuerpos localizados en un campo junto a la localidad de Grábovo, donde cayó la mayor parte de los restos del avión malasio con 298 personas a bordo, según pudo saber Efe.
Los prorrusos han trasladado ya a Donetsk a varias decenas de cuerpos y que habría que sumar a los 198 localizados por los servicios de rescate ucranianos.
Lejos del lugar de la tragedia, la comunidad internacional presiona a Putin para que se distancie de los separatistas e impulse una investigación independiente sobre lo ocurrido, después de que los servicios de seguridad ucranianos difundieran una supuesta grabación entre dos líderes prorrusos que incriminaría a Rusia de ocultar pruebas.

La sanción a un mando por tocamientos a una cantinera desata una reacción machista en Irun

La adicción a la pregabalina no para de crecer en los márgenes

La Audiencia Nacional ordena el ingreso en prisión de Arantza Zulueta y Jon Enparantza

Dos años de prisión para el jefe de operaciones de la Ertzaintza en Durango por corrupción




