
Antonio Banderas interpreta a un agente de seguros (Jack Vaucan) en una ciudad totalmente deshecha tras una inmensa tormenta solar. Un paisaje desolador con altísimos niveles de contaminación y radiación contrastan con una vida en la que los robots cuentan con gran protagonismo en la rutina diaria.
Vaucan investiga una serie de extraños casos que involucran a autómatas que han trasgredido sus protocolos de seguridad. Pero, lo que en principio parece un expediente rutinario arrastrará a Vaucan a ser testigo de acontecimientos determinantes para el futuro de la humanidad. Es decir, la propia humanización de los robots.
El propio Banderas ha explicado que su personaje acepta que se encuentra «ante el fin de la civilización al que él mismo pertenece y que hay otra nueva que se queda». «Son seres humanos hundidos, que han perdido todo tipo de valores».
Ibañez, por su parte, ha detallado que muestra al ser humano como un ser violento para su superviviencia, mientras que los autómatas rechazan la violencia y «son más humanos de lo que muchos humanos son».

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