
Los jóvenes ya anunciaron hace ocho días que no iban a estar «en la misma sala que nuestros torturadores». Sin embargo, la presidenta del tribunal, Ángela Murillo, no les ha permitido ausentarse durante la declaración como testigos y «peritos» de los policías que les custodiaron e interrogaron durante el periodo de incomunicación, a pesar de haber denunciado que fueron objeto de torturas y malos tratos.
En una comparecencia celebrada en Loiola, Alaia Zaldibar, una de las procesadas, denunció que «pretenden que escuchemos las mentiras de los policías que nos torturaron durante cinco días». «No estamos dispuestas a ello y no estaremos en la misma sala que nuestros torturadores».
Esa actitud fue la que tomaron, también, los cuarenta jóvenes juzgados, y finalmente absueltos, este mismo año. En aquella ocasión el plante provocó que el Tribunal les eximiese de la obligación de permanecer en la sala durante la declaración de los policías, dando así verosimilitud a sus denuncias de torturas, criterio que se vio ratificado en la sentencia absolutoria de junio.
Esta madrugada, los encausados, salvo los cinco que se hallan presos en cárceles madrileñas, han partido desde sus lugares de origen para acudir a la sesión. Antes de entrar en la sala, han posado para los medios, algunos con carteles contra la tortura y otros con bolsas de plástico en la cabeza.

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