«La clave del éxito del Eibar es el trabajo bien hecho en el césped y en los despachos»
Amaia Ugarte es periodista y sigue al Eibar desde hace dos décadas. Comenzó haciéndolo para «Egin» y, desde el nacimiento de GARA, lo hace para este diario. Es una de las mejores conocedoras del equipo armero del periodismo vasco. Ese conocimiento privilegiado le ha llevado a culminar con maestría el libro «Eibar. El triunfo del tesón», una emocionada y amena crónica de la conquista de un sueño, de la victoria del trabajo colectivo y de otra concepción del fútbol. El libro -para aficionados o no del fútbol- estará a la venta con GARA este fin de semana.

¿Qué nos vamos a encontrar en su libro?
De todo un poco. Un repaso a lo que han sido las dos últimas temporadas, cómo se ha alcanzado un sueño que a día de hoy todavía nos cuesta creer, pero también una mirada a épocas anteriores en busca de las raíces de algunas de las características del equipo. La famosa «marca Eibar» y su fundamento, su origen o su posible aplicación en otros ámbitos. O también un vistazo a la percepción que se tiene del Eibar desde el exterior, que ha ido cambiando con los años hasta convertirse en un pequeño fenómeno estos últimos meses.
¿Cuál es la clave del éxito del Eibar?
El trabajo bien hecho, en los despachos y sobre el césped. Curiosamente, eso ha jugado muchas veces en su contra, limitando sus posibilidades de éxito deportivo. Pero estos dos últimos años ha contado también con esa pizquita de fortuna imprescindible para alcanzar algo que parecía impensable y que, de alguna manera, premia 75 años de trayectoria impoluta.
¿Estamos realmente ante un «equipo diferente» respecto de sus competidores?
Sin duda. El funcionamiento del Eibar debería ser la norma pero supone la excepción. Lamentablemente, cuando hablamos de fútbol lo hacemos a menudo de leyes concursales, impagos, deudas descomunales -incluso con las haciendas públicas-, pelotazos urbanísticos... Nunca hemos leído una noticia así en la que haya aparecido el nombre del Eibar, porque la máxima del club se ha mantenido a lo largo de los años y de las sucesivas directivas: nunca se gasta más de lo que se tiene. Mientras sus rivales gastaban lo que tenían y lo que no, el Eibar se ha mantenido fiel a esa filosofía, lo que le ha condenado a competir en inferioridad de condiciones pero, por el mismo motivo, engrandece sus logros deportivos.
¿Qué podemos entender por «modelo Eibar»?
Precisamente esa forma de trabajar. Elaborar los presupuestos empezando por los ingresos, y siempre tirando por abajo, por si acaso. Y ya con el dinero en la mano, empezar con el capítulo de gastos para saber hasta dónde se puede llegar. Es triste tratarlo como algo excepcional, pero realmente el Eibar es uno de los pocos, si no el único, que lo hace y que lo ha hecho así desde su fundación.
Usted asegura que la fórmula que ha llevado al equipo a su actual situación combina factores sobre el césped y en los despachos. ¿Cuáles son?
Vuelvo al trabajo bien hecho. O a la honradez, que a fin de cuentas es sobre lo que se cimenta esa casi obsesión por el déficit cero en los despachos y que en el campo se reflejaría en el sacrificio. Tanto en lo que respecta al esfuerzo físico, a dejarse hasta la última gota de sudor en los entrenamientos y en los partidos, como al sentido colectivo que siempre ha caracterizado al equipo, a sacrificar el lucimiento personal por los objetivos colectivos.
¿Tiene el Eibar algo de su entorno geográfico y humano? ¿Existen unas señas de identidad?
Como buena eibarresa, tengo que decir que sí. Nos gusta pensar que somos gente muy trabajadora y que, gracias a ello, Eibar ha podido competir históricamente en la liga de los grandes en muchos terrenos pese a contar con apenas 27.000 habitantes, 40.000 en sus tiempos de mayor desarrollo industrial. Se puede decir lo mismo del club.
¿Cómo se vive en Eibar este fenómeno?
Con una tremenda ilusión y, a veces, me da la sensación de que sin ser totalmente conscientes de la fortuna que hemos tenido con poder disfrutar de este momento, de lo difícil que es conseguir algo así. También con un gran orgullo porque, de una u otra manera, nos sentimos parte de esa historia que ha protagonizado el equipo, demostrando que el camino más difícil también nos puede llevar al éxito.
(*)PERIODISTA Y AUTORA DEL LIBRO «EIBAR. EL TRIUNFO DEL TESÓN»

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