Amalur Artola
Entrevista
Kikol GRAU
«Eskorbuto. La más macabras de las vidas»

«Estrofa por estrofa, Eskorbuto van dibujando su realidad, lo que fueron»

Grau inició su carrera en Barcelona como realizador y editor de programas culturales. Sin abandonar la televisión, creó un canal en internet, «Si te he visto no te aguanto TV», donde recopila una infinidad de programas culturales alternativos. Su interés por la música le ha llevado a realizar numerosos videoclips y documentales de forma independiente, el último sobre Eskorbuto, banda de Santurtzi que revolucionó el punk en la década de los 80.

Kikol Grau retrata en «Eskorbuto. Las más macabras de las vidas» el contexto histórico, político y social donde nace esta banda de Santurtzi que revolucionó, junto a otros grupos, la escena punk en los 80. No ha tirado de terceras personas. Dice que no las necesita. Le basta con declaraciones de Iosu, Jualma y Paco rescatadas de los archivos, imágenes de época y, sobre todo, su música, para retratar lo que fueron. Kikol se centra en la evolución del grupo hasta 1992, fecha en la que Iosu y Jualma fallecen como consecuencia del consumo de heroína.

El documental se proyecta hoy en Donostia, dentro del festival Dock of the Bay, a las 20.00 en los cines Trueba (7 euros).

Qué le atrajo más de Eskorbuto, ¿su vida o su música?

Su música. Me apetecía hacer algo a nivel musical, y veía que todos los documentales musicales que se hacen ahora o son pagados por el grupo o se hacen para elogiarlo. A mí de Eskorbuto lo que me interesaba era reflejar lo que intentaban decir ellos con sus canciones, ilustrar lo que ellos decían, esas letras que yo he escuchado siempre y que me sigue pareciendo actuales.

Ha titulado el documental «Las más macabras de las vidas», haciendo referencia a uno de sus LPs. ¿Por qué?

Porque todo el mundo recuerda los 80 como si fuera algo bonito. Tras la muerte de Franco hubo un explosión cultural de todo tipo, desde el hip hop hasta el cómic. La gente llevaba mucho tiempo encerrada y necesitaba soltar lo que llevaba dentro. Yo viví los 80 porque tengo dos hermanos mayores que me llevaban arriba y abajo, viví la movida de los punkis en Barcelona, e hice bastantes viajes al País Vasco. El título que podría haber sido lógico es «Los demenciales chicos acelerados», que es como más chulo, pero con «Las más macabras de las vidas» queda reflejado lo que fueron los 80. Yo no tuve una vida tan dura como Iosu y Jualma, pero sí que me imaginaba que el ser de la margen izquierda, con la situación que allí se vivía, tenía que ser algo bestia.

De hecho, trata de reflejar el contexto en el que vivían.

Me gustaba la idea de reflejar lo que estaban viviendo ellos, que era lo que les llevaba a escribir sus letras.

Mezcla entrevistas, videoclips, imágenes... ¿Cómo ha sido el proceso de documentación?

Una auténtica locura. Llevo toda la vida trabajando en archivos, tengo la cabeza llena de imágenes y he ido buscando lo que me interesaba para ilustrar las canciones. Intento reflejar la época, así que me baso mucho en personas y datos históricos y cronológicos de su época, como Felipe González... También hay imágenes que parecen sacadas de «Terminator II», de cuando saltaban las cosas por los aires. Pero siempre he intentado basarme en el tema social.

Prevalece la música y no hay voz en off. ¿Era importante que se escucharan sus voces?

Sí. Mira, ahora acabo de concluir otra sobre los Cicatriz y he seguido el mismo camino: a mí lo que me interesa es que se vea al grupo en el momento en el que era el grupo. Yo me he dedicado a hacer programas y entrevistas de músicos, y a mí nunca me ha interesado que me hablara gente que ha vivido el entorno o familiares y amigos, porque siempre acaba siendo el discurso que te comentaba, el de elogiar al grupo. No me apetece escuchar lo buenos que eran, o que lo de antes eran conciertos, cuando volaban las botellas, el desmadre... Siempre acabas con ese tono. Imagínate que pudieras ir al más allá y entrevistar a Nacho Cicatriz; eso es lo que querría hacer. Encontrar a ellos dos, a Iosu y Jualma, y charlar con ellos un rato. Que me hablaran de lo que tienen en la cabeza.

¿Buscar la naturalidad?

Sí pero, más que eso, que no haya intermediarios. Es un rollo, porque lo único que hacen es interpretar lo que otros tienen en la cabeza. Todo el mundo tiene una idea de ellos, y a mí me apetecía que fueran ellos los que hablaran y dijeran: «Eskorbuto fue esto».

Y que cada uno saque sus propias conclusiones.

La verdad es que me han comentado de todo. Desde temas del documental a derechos de autor. Sabiendo lo que quería, también me he colado por internet y me han dicho que es mejor que no edites nada que no sea tuyo, que me van a meter un puro... es un miedo continuo pero yo, a nivel experimental y casi al artístico-creativo, me pasé por el forro un montón de miedos para sacar la peli. Me dije «quiero hacer algo sobre ellos», y lo hice. No me planteé nada.

¿Y en materia de recursos?

Pues también como en los 80 (ríe). El tema del Hazlo Tú Mismo de los fanzines. Los haces para ti, y luego los compartes. Ha sido ahora cuando festivales como el Dock han empezado a pedirme la peli. La han puesto en concurso también en Sevilla, me la han pedido de México, Argentina... Es una pieza experimental y sin ánimo de lucro total, con el cine pobre nadie se forra.

Desgrana disco por disco y canción por canción la evolución de Eskorbuto. ¿Cómo ha sido la selección, en qué se ha basado?

Los grupos punkis, como suelen hacer canciones rápidas y cortas, tienen mogollón. He seleccionado las que, hilvanando una con otra, me iban explicando una historia. Me apetecía reflejar dónde estaban, qué era lo que estaban viviendo, y eso solo se puede hacer escuchando las canciones. Por eso están subtituladas en el vídeo: los trozos que he seleccionado te van llevando desde el primer disco hasta el último que selecciono, estrofa por estrofa van dibujando lo que fueron. Eso ha sido lo que más me ha costado, que tuviera un sentido, que la gente no viera un batiburrillo de cosas.

No tenían estudios musicales, pero sí un instinto musical amplificado. ¿Qué hizo que se convirtieran en referentes del punk?

Por un lado eran malditos. Y, todo el mundo dice que no sabían de música, pero yo creo que puedes ser buen músico y no hacer nada en esta vida y, en cambio, ellos sabían muy bien lo que querían hacer. Incluso con la experimentación, cuando empiezan a meter teclados y demás. Probaban cosas. Con los cuatro acordes que se sabían iban tirando. Lo que tenían era una sinceridad brutal. No te venían con milongas o filosofías, hablaban de la realidad que vivían continuamente. Y eso lo compartía mucha gente.

Comentaba que era un grupo maldito. En el documental aparece una cita de Roberto Moso, que dice: «La mejor banda del mundo tiene demasiados enemigos». Hay quien habla del realismo de sus declaraciones, otros los tachan de que les iba ir de mártires...

Pues, por ejemplo, cuando les detuvieron en Madrid y les pillaron una maqueta con referencias a ETA, les aplicaron la Ley Antiterrorista y se ve que todos los partidos políticos que había en el País Vasco, incluso HB, en vez de defenderlos los dejaron allí tirados. Se comieron tres días. Y se quedaron flipando. Luego, está la realidad de que eran como eran: hay anécdotas de que les robaban las guitarras a otros grupos.... Eran así. El ser tan sinceros acarrea problemas. Y el no querer involucrarse en lo político ni con unos ni con otros les provocaba rechazo por todos los lados. Yo creo que cuando decían que eran antitodo, lo decían de verdad.

Se sabe que Iosu y Jualma cayeron en la red de la heroína y que no salieron, llegando a la muerte. En el documental, lo retrata casi sin mencionarlo...

A mí me interesaba reflejar la banda a nivel musical, pero su realidad era que eran yonquis. En la peli, con las canciones que escriben ellos, más depresivas, se va viendo este lado, también aparece un pico... se ve por dónde van los tiros. Hace poco se han desclasificado unos documentos en los que se dice que el Estado decidió introducir más droga para recibir menos piedras; como veía que había tanto borroka y tanta peña que iba de un palo radical...

Se centra en la formación original. La cinta acaba en el 1992.

Así es. Cuando ellos mueren, yo paro, porque pienso que cuando ellos desaparecen no es lo mismo. Se podría hacer un anexo, pero no sería lo mismo. He hecho lo mismo con Cicatriz. Me interesa el origen, cómo nacen, se juntan esos ingredientes.

Su música es el hilo conductor del trabajo. ¿Es una cinta para incondicionales de Eskorbuto?

La verdad es que no he pensado en el público. Estamos demasiado acostumbrados a ver lo de siempre. Tenemos una industria audiovisual miserable. TVE da vergüenza, creo que tendría que haber una variedad de géneros que no hay. A mí me gusta la experimentación y es lo que hago, pero sé que en los medios de hoy día no tiene cabida.

Sin embargo, está recorriendo varios festivales...

Ceo que me he colado por la puerta de atrás (ríe). Estoy un poco anonadado porque hice la peli para mí y si no me la llegan a pedir de un festival de México estaría aún en el disco duro. No la he presentado a ningún festival, pero ha ido a Chile, Soria, Bilbo, Lanzarote, pronto estará en Oporto, Madrid, Barcelona...

Letras

«Me apetecía reflejar dónde estaban, qué era lo que estaban viviendo, y eso solo se puede hacer escuchando sus canciones»

Decisión

«Todos dicen que no sabían de música. Yo creo que puedes ser buen músico y no hacer nada en esta vida. Ellos sabían muy bien lo que querían hacer»