
La decisión del Banco Central Europeo (BCE) de no aceptar los bonos helenos como garantía en sus operaciones de refinanciación y los infructuosos resultados que han logrado en su gira europea el primer ministro, Alexis Tsipras, y el ministro de Finanzas, Yanis Varufakis, han sido el detonante para que miles de personas hayan decidido mostrar su solidaridad con los nuevos gobernantes.
«No vamos a ceder al chantaje de nuevo», «El tiempo de que Grecia se arrodille y tenga gobiernos sumisos ha terminado» y «Merkel tiembla como una ramita» han sido algunos de los lemas más escuchados.
Entre gritos contra el chantaje y cánticos, varios miles de griegos han llenado la céntrica plaza de Syntagma en Atenas para apoyar al Gobierno, en un momento de máxima tensión con los socios europeos.
Los griegos han podido acercarse hasta colocarse enfrente de la guardia real que custodia el monumento del soldado desconocido, a los pies del Parlamento, sin apenas presencia policial, excepto unos pocos agentes que regulaban el tráfico de las avenidas cortadas, una imagen inusual hasta ahora.

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