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Paris

Tsipras, optimista pese a la frialdad de Hollande y al «aviso» del BCE

Pese al optimismo del primer ministro griego, Alexis Tsipras, sobre las posibilidades de llegar a un acuerdo para aligerar la deuda, el BCE enfrió las expectativas al anunciar que deja de aceptar los bonos griegos para dar liquidez a los bancos de este país. Incluso el presidente francés, François Hollande, mostró una fría respuesta a las propuestas de Tsipras, que hoy se enfrenta en Alemania a la reunión más dura.

El nuevo primer ministro griego, Alexis Tsipras, afirmó ayer en París que Grecia «no es una amenaza para Europa» e instó al Gobierno francés a desempeñar un papel de garante del crecimiento en la Unión Europea y a su presidente, François Hollande, a liderar esa estrategia .

Tras reunirse con Hollande, en el palacio del Elíseo, Tsipras declaró que «queremos dialogar, no somos una amenaza para Europa. Necesitamos hoy un acuerdo para Europa, un acuerdo para el regreso al crecimiento, para el refuerzo del empleo y de la cohesión social».

Grecia «necesita a Francia, que debe desempeñar un papel preponderante, de garante» del crecimiento de la economía europea, agregó. Hay que «detener esta crisis, que se autoalimenta, a través de un trabajo común», recalcó.

Hollande recuerda «las reglas»

Pero Hollande, aunque defendió la solidaridad y que ha llegado la hora de crear empleo y elevar el crecimiento, evitó cualquier atisbo de apoyo a al anulación de la deuda griega y subrayó la necesidad de respetar «las reglas europeas que se imponen a todos» y «los compromisos asumidos».

Las nuevas autoridades griegas llevan a cabo una intensa actividad diplomática para convencer a los europeos de aliviar el peso de su deuda.

En su maratoniana gira ayer por la mañana Tsipras se reunió con el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, antes de trasladarse a París.

Entre tanto, el ministro de Finanzas, Yanis Varoufakis, se reunió con el presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi, y hoy irá a Berlín para un encuentro con su homólogo alemán, Wolfgang Schäuble, uno de los más duros opositores a cualquier cambio en las condiciones de la deuda griega.

Aun así, tras las reuniones de ayer, Tsipras, estimó viable que Grecia alcance un acuerdo con sus socios europeos. Aseguró que ha presentado «proposiciones realistas» y defendió que un acuerdo daría «más tiempo y un poco de aliento» a Grecia y a su nuevo Gobierno, que debe realizar las reformas y los cambios necesarios. «Debemos hacerlos para que nuestro país sea creíble y para recuperar la justicia social», apostilló.

«Estoy convencido de que nuestros socios quieren escucharnos y estoy convencido también de que todos podemos trabajar juntos para superar la crisis en Grecia y al mismo tiempo ayudar también a Europa a superar la crisis», concluyó.

Igualmente, Varoufakis, afirmó que quiere definir «un nuevo contrato» entre Grecia y sus socios europeos, que reduzca los costos de la crisis griega no solo para los griegos, sino también para los alemanes, los eslovacos o los portugueses».

Varapalo del BCE

Pese al optimismo griego, el BCE lanzó una dura advertencia al dejar de aceptar los bonos emitidos o garantizados por Grecia en sus operaciones de refinanciación. Así, si los bancos griegos necesitan liquidez tendrán que recurrir al programa de provisión urgente del banco central griego.

El interesado apoyo «antiausteridad» de Obama

La declaración del presidente de EEUU, Barack Obama, contra la austeridad no deja de tener sus propios intereses, entre la defensa de sus decisiones presupuestarias y los temores de una nueva crisis en Europa. «No podemos seguir exprimiendo a los países que están en una profunda depresión». La declaración sonó bien en Atenas, pero no fue una sorpresa. Obama no dudó en poner 426.000 millones de dólares en 2009 para contrarrestar la crisis financiera, y son frecuentes sus llamamientos a Europa para no obstaculizar el crecimiento con demasiada restricción fiscal. «Obama sabe bien cómo la austeridad puede dañar una economía que sufre de baja demanda: por eso trabajó el plan keynesiano de 2009», señala a AFP David Wessel, un experto del Centro Brookings en Washington. Sorprende más el momento elegido por Obama, la víspera de la presentación de su propio presupuesto, que incluye un el aumento del gasto 74.000 millones. El mensaje podría ir dirigido al escenario doméstico. «La referencia a Grecia es un medio para justificar sus propias decisiones de política» opina Jacob Kierkegaard, del Instituto Peterson en Washington. EEUU padece, desde enero de 2013, una austeridad forzada nacida del bloqueo político en Washington. «Obama reduce la austeridad en EEUU y es natural que pida reducirla en otras partes del mundo», señala Kierkegaard. También puede leerse como el temor a que explote una nueva crisis económica en Europa, que podría afectar a la recuperación de EEUU. Así lo cree Desmond Lachman, del American Enterprise Institute, que añade una cuestión geopolítica: evitar posibles acercamiento entre Moscú y Atenas. Jeremy TORDJMAN (AFP)