
Mujica, de 79 años, ha sido ovacionado por unos 3.000 asistentes en la principal plaza de Montevideo tras recibir una bandera del país en su último acto protocolario.
El mandatario, que el domingo le devolverá la banda presidencial a su antecesor Tabaré Vázquez, ha finalizado su mandato con un 65 por ciento de aprobación, según la última encuesta de diciembre de la consultora Equipos.
«No me voy, estoy llegando, me iré con el último aliento y donde esté, estaré por ti, estaré contigo, porque es la forma superior de estar con la vida. Gracias, querido pueblo», ha dicho Mujica, que será senador entre 2015 y 2020.
La gente, que ondeaba banderas de Uruguay, otras con los colores del Frente Amplio y caretas de cartón con el rostro de Mujica, se ha fundido en un aplauso cuando ha finalizado su discurso.
«Si tuviera dos vidas las gastaría enteras para ayudar en tu lucha (la del pueblo), porque es la forma más grandiosa de querer la vida que he podido encontrar a lo largo de mis casi 80 años», ha concluido en su despedida el exguerrillero, que estuvo en prisión durante más de una década.
Mujica ha impulsado durante este periodo en el Gobierno una agenda progresista, con la legalización del aborto, del matrimonio homosexual y de la marihuana.
Mujica, floricultor de profesión, se convirtió en una estrella de la política internacional con discursos que cuestionaban el consumismo y destacaban las cosas sencillas de la vida.
Como presidente Mujica siguió viviendo modestamente en una chacra a las afueras de Montevideo, donde con su compañera, la senadora Lucía Topolansky, cultivan sus alimentos y se trasladan en un viejo automóvil. Un estilo de vida que refleja sus orígenes en un hogar modesto, donde pasó una infancia y una adolescencia difíciles.
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