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El avance de los hutíes hacia el sur precipita a Yemen a la guerra civil

El conflicto en Yemen se acerca a la guerra civil. Ayer se extendió con la toma por parte de los rebeldes chiíes del aeropuerto de Taiz, ciudad que abre la vía hacia la sureña Adén, donde se ha refugiado el presidente del país, Abn Rabo Mansur Hadi. Los chiíes enviaron tropas y blindados, mientras Hadi y las milicias y tribus que le apoyan, reforzaron sus defensas en Adén, capital del sur de mayoría suní.

El movimiento chií de los hutíes comenzó su ofensiva para controlar el sur con un despliegue en la estratégica ciudad de Taiz, en una operación que acerca el conflicto en el país a una guerra civil abierta. Los milicianos tomaron el control de madrugada del aeropuerto, un aeródromo militar, las comisarías y el complejo de los tribunales, a la espera de refuerzos de la capital.

Taiz, a 250 kilómetros al suroeste de Sana'a, es una de las ciudades más grandes del país, de mayoría suní, y está situada en una de las principales carreteras que comunica la capital con Adén, la urbe en la que se ha refugiado el presidente, Abdo Rabu Mansur Hadi.

El objetivo de los hutíes, que controlan siete regiones del país -incluida la capital, Sana'a-, es avanzar primero por la provincia de Al Dalea, continuar por Lahech, donde se esperan combates cruentos, y luego llegar a Adén. La conquista de Taiz les permitiría avanzar también hacia el estratégico estrecho de Bab al Mendeb, en la embocadura del golfo de Adén y del mar Rojo, importante vía marítima para el comercio internacional.

Soldados y blindados

Para hacerse con el control de Taiz, el grupo chií envió al menos 600 efectivos de las Fuerzas Especiales de Seguridad, en dos aviones de transporte militar, y otros 200 por tierra, indicaron a Efe fuentes castrenses. Estos efectivos se desplegaron por gran parte de la ciudad y cuentan con el respaldo de al menos una veintena de blindados, que también llegaron la víspera.

Un convoy compuesto por tanques y camiones de transporte militar cruzó ya ayer la región de Zemar con dirección a Al Dalea. También fueron movilizados desde la provincia de Eb unos 40 tanques y blindados de un cuartel de la antigua Guardia Republicana, el contingente mejor equipado y armado, partidario del expresidente Alí Abdalá Saleh y aliado ahora a los hutíes.

Hadi refuerza sus defensas

Frente al avance de los hutíes, las fuerzas leales al presidente Hadi reforzaron la defensa de Adén, con la participación de tribus de la región y los Comités Populares, una fuerza paramilitar leal a Hadi. El cordón de seguridad que desplegaron las fuerzas armadas en la periferia incluye unos 40 tanques, según fuentes militares.

Todas estas zonas forman parte de lo que fue Yemen del Sur y se muestran leales a Hadi, que procede de esa región -donde se mantiene vivo el movimiento secesionista-, frente al dominio del movimiento chií, que tiene sus bastiones en el norte.

La población de Taiz sigue a la escuela suní Al Shafai, mientras que la de la mayoría de las zonas en manos de los hutíes profesan el dogma chií zaidí. Las provincias del sur del país, como Al Dalea, Lahech y Adén, próximos objetivos de los hutíes, son también predominantemente suníes. Los hutíes cuentan con el apoyo de Irán, que ayer pidió a Hadi que dimita «en lugar de repetir sus errores, para jugar así un papel constructivo a la hora de impedir la disgregación de Yemen».

Mientras, el presidente Hadi es apoyado por los países suníes del Golfo, entre ellos Arabia Saudí, lo que convierte al conflicto yemení en un tablero para la «guerra fría» de las potencias regionales. A su vez, los hutíes están aliados con militares fieles al expresidente Ali Abdalá Saleh, quien, tres años después de abandonar el poder, sigue teniendo influencia en las Fuerzas Armadas.

Además, Al Qaeda controla zonas en el sur y se enfrenta tanto a las fuerzas gubernamentales como a las milicias chiíes. A este caos se ha sumado el Estado Islámico, que asumió el atentado contra dos mezquitas en Sana'a, que dejó el viernes 154 muertos.

La ONU respalda a Hadi y amenaza con sanciones

El Consejo de Seguridad de la ONU respaldó ayer, en una reunión de urgencia y de forma unánime, al presidente yemení, Abd Rabbo Mansur Hadi, a la vez que sugirieron sanciones contra los hutíes, como ya lo ha hecho en anteriores ocasiones durante la crisis política del país. El Consejo manifestó su «compromiso por la unidad y soberanía del país», mientras el enviado de la ONU a Yemen, Jamel Benomar, advirtió de que Yemen se encamina a una guerra civil, con un carácter cada vez más sectario, y puede acabar como Irak, Siria o Libia.

El Consejo apoyó además la propuesta de mediación de Arabia Saudí, que ha sido rechazada por los hutíes. Su líder, Abdelmalek al Huti, amenazó con retirarse del diálogo propiciado por el enviado de la ONU y criticó la oferta de negociación propuesta por Riad. «El diálogo no puede seguir indefinidamente. Es una mascarada inaceptable», afirmó, a la vez que advirtió de que «el pueblo no va a permitir que las fuerzas políticas continúen su diálogo improductivo. El diálogo no puede establecerse bajo el patrocinio de cualquier parte que alimente las tensiones en el seno del pueblo yemení», añadió en referencia a Arabia Saudí. GARA