«La gente dará a Syriza otra oportunidad, para que pueda haber un Gobierno de izquierdas»
La periodista Anastasia Giamalí integra, pese a su juventud, el consejo de dirección del diario “Avgi”, vinculado a Syriza. Quienes la conocen la definen como una mujer activa y políticamente comprometida. Ha representado a su partido a nivel regional y ahora concurre a los comicios legislativos por la circunscripción Atenas B, la mayor y más importante, donde Syriza espera revalidar el excelente resultado de enero.

Después del golpe de Estado financiero, tal y como lo definió el exministro de Finanzas Yanis Varoufakis, el Gobierno de Syriza se vio forzado a un acuerdo humillante y perjudicial para los intereses de Grecia, y así lo reconoció el primer ministro, Alexis Tsipras. Pero eso es algo que también pudieron decir en su descargo Pasok y Nueva Democracia. ¿Qué hace la actual situación diferente para Syriza?
Hay una diferencia importante, ya que el Gobierno de Syriza por primera vez negoció. Eso es algo que nunca había pasado con los gobiernos anteriores, que únicamente iban a Bruselas para acatar lo que imponían los acreedores y los líderes europeos. Tsipras trabajó para conseguir un mejor acuerdo, que en las circunstancias dadas no fue en absoluto el deseado. Y no se presentó como una bendición, porque no lo era, pero tenía 20.000 palabras menos, y eso fue importante. Porque, por vez primera, se reconoció que la deuda es insostenible, algo que no ocurrió con gobiernos anteriores, e impagable en tanto no se reestructure o se busque una solución. El problema de la deuda pasó entonces a la agenda de la discusión.
Es cierto que la cuestión de la deuda siempre ha estado en la agenda de Syriza, ¿pero se encuentra también en la de los acreedores?
Ellos aceptaron hablar sobre esta cuestión tras la primera evaluación, que tendrá lugar el p&bs;róximo mes de octubre. Rechazaron una quita, pero somos optimistas y pensamos que se podrá realizar algún tipo de recorte o alivio. Y eso es muy importante, porque la mayor parte de nuestros problemas vienen generados por la deuda.
El nuevo memorando extiende su control hasta cuestiones menores de la economía, la política y la sociedad. ¿Qué margen de maniobra puede tener un futuro Gobierno de Syriza si quiere llevar a cabo políticas de izquierdas que beneficien a los más afectados por la crisis?
Creemos que hay margen para ello y que se pueden aliviar algunas cuestiones, con medidas alternativas que eviten otro tipo de políticas más agresivas. La razón por la que Syriza debe ganar estas elecciones es que, a pesar del nuevo memorándum, se puede gobernar atendiendo a los necesitados, a los movimientos sociales, a la gente de la calle, cambiar leyes para tratar de mejorar la situación.
Por el contrario, Nueva Democracia tiene una posición ideológica absolutamente neoliberal y rechaza, a diferencia de Syriza, la participación del pueblo y del movimiento social para defender la soberanía, los derechos, los salarios, las pensiones y abordar cuestiones como la renegociación del memorándum.
¿Cuáles serán las líneas rojas de un futuro Gobierno de Syriza?
Las prioridades, además de la deuda, son salvaguardar los derechos laborales y sindicales, las pensiones, el medio ambiente, las propiedades estatales frente a las privatizaciones, especialmente el agua, la electricidad... y también mejorar el funcionamiento de la Administración, atajar la corrupción y acabar con el Estado clientelista que establecieron Nueva Democracia y Pasok en los últimos 40 años.
¿Pero en la cuestión de las privatizaciones, deja algún resquicio el memorándum?
Creemos que es posible poner ciertos límites y poner a salvo algunos puntos, en una muy larga lista de bienes que pueden ser objeto de privatización. Y si no podemos hacerlo, entonces buscaremos la forma en que el Estado sea parte mayoritaria.
Es muy probable que después de las elecciones Syriza necesite el apoyo de algún o algunos partidos para gobernar. ¿Qué ocurrirá entonces?
Es una cuestión muy delicada. Sabemos que cuando determinadas fuerzas políticas entran por la ventana, el pueblo sale por la puerta. Desde luego una coalición con Nueva Democracia es inaceptable, no solo para Syriza sino también para nuestros votantes. Una coalición con Potami o Pasok limitaría también nuestra apuesta en favor de los pobres, la clase obrera y los desempleados, porque ellos quieren inversiones, flexibilidad, sanidad privada... por lo que si no aceptaran nuestro programa sería una coalición frágil. Por eso, estamos trabajando para conseguir una mayoría absoluta en el Parlamento.
¿Y qué ocurriría si vence Nueva Democracia? ¿Estaría Syriza dispuesta a formar una gran coalición, si fuera necesario, por la estabilidad del país y llevar adelante la aplicación del memorando?
No hay ninguna posibilidad de que Syriza colabore con Nueva Democracia. Eso significaría el fin de la izquierda tal y como la conocemos, no solo en Grecia, sino en Europa.
¿Cuál sería el papel de Syriza en la oposición? ¿Apoyaría la aprobación de las leyes que contempla el memorando?
No creo que Syriza apoyara el memorando en ese caso. Hay una mentalidad diferente a la hora de aplicar un memorando; para nosotros ha sido un chantaje mientras que para el resto era el objetivo perseguido.
Después de la salida de la Plataforma de Izquierda de Syriza para formar Unidad Popular, ¿quedan en la coalición voces disidentes opuestas al memorándum y que pidan una política alternativa?
Hay una parte importante que pide un plan alternativo y que piensa que fue un gran error no haber realizado un congreso extraordinario. Algo que de haberse llevado a cabo quizás habría evitado la marcha de la Plataforma de Izquierda. Ha sido una gran error estratégico, porque las cuestiones importantes deben debatirse en el seno del partido, entre todos los militantes. En todo caso hay un sector de la dirección que considera que el memorando no es una buena elección y que necesitamos un plan B, que ponga fin a la prisión de la austeridad y a las políticas neoliberales. Para Syriza, es fundamental que siga funcionando la democracia interna. Y debemos trabajar por ello, el pluralismo de voces es nuestra fortaleza.
¿Las conclusiones de la comisión parlamentaria sobre la deuda y las consideraciones de algunos economistas internacionales que plantean su impago son tenidas en cuenta por Syriza?
Cada declaración o informe que dice que la deuda es insostenible, impagable e ilegal es un arma para el Gobierno y ayuda a ampliar una información y un debate público que permitirá en un futuro escribir la verdadera historia de la deuda y conseguir una solución.
¿Y es posible un mejor futuro para Grecia, salir del dilema memorando o caos, en un plazo de dos o tres años?
Durante los últimos siete meses a Syriza solo le permitió negociar, pero no gobernar. Y pese a ello se aprobaron leyes importantes como la relativa a la crisis humanitaria, la eliminación de las cárceles de aislamiento y la concesión de la nacionalidad a los hijos de inmigrantes nacidos en Grecia. Fueron cambios sustanciales, democráticos, que actuaban sobre la raíz de problemas sociales. Por supuesto, con el nuevo memorando habrá cosas sobre las que no podremos actuar, pero podemos fijarnos tres o cuatro objetivos para que queden bajo control público: sanidad, educación, pensiones, derechos laborales... Si a Syriza se le deja gobernar, podría suponer un espaldarazo para Tsipras de cara a los próximos quince años. Es un gran desafío porque tenemos un equilibrio de poder desfavorable en el ámbito europeo, y en Grecia domina la corrupción entre las élites de Nueva Democracia y el Pasok, con estrechos vínculos con los canales de televisión, las empresas constructoras...
Si no dejamos que Syriza intente cambiar el país, reformar el Estado para hacerlo eficiente, democrático, limpio de corrupción, lo que nadie ha hecho durante los últimos cuarenta años, todo irá a peor para los griegos.
¿Qué ocurrirá el domingo?
Syriza ganará, aunque no sé con qué diferencia. La gente dará a Syriza una segunda oportunidad, para que al fin pueda haber un Gobierno de izquierdas. Algo que no se le permitió durante los pasados siete meses.

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