
La operación naval que la Unión Europea lanzó en el Mediterráneo el pasado mes de junio para combatir a las mafias que trafican con migrantes comienza hoy su «fase operativa» con el objetivo de detener, incautar e inutilizar las embarcaciones que utilizan en aguas internacionales, según han confirmado fuentes diplomáticas y militares.
La misión, lanzada el 22 de junio pasado, se ha centrado hasta ahora centrada en la «recogida de inteligencia sobre los traficantes y su modo de operar». Ahora pasará a «abordar e incautar barcos» y «arrestar a traficantes». Para ello no necesita contar con el visto bueno de una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU, ya que operarán en aguas internacionales.
Esta sí sería necesaria para poder actuar contra los traficantes y sus embarcaciones en aguas territoriales libias y en caso necesario para llevar a cabo acciones en tierra en Libia. «Hay una disposición legal que nos permite destruir a estos barcos en alta mar cuando estos barcos suponen un peligro para la navegación civil», han explicado.
Italia será quien se encargue de juzgar a los traficantes de migrantes detenidos en el marco de la operación europea. Las normas de enfrentamiento autorizadas limitan «al máximo» el uso de la fuerza, «en legítima defensa y de forma proporcional». En este sentido las mismas fuentes aseguran que algunos traficantes van armados con Kalashnikov.

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