El Gobierno de Suecia prevé deportar a entre 60.000 y 80.000 personas de las 163.000 que llegaron el año pasado al país nórdico en busca de asilo, según ha anunciado el ministro del Interior, Anders Ygeman.
El Ejecutivo asume que muchos de ellos «tratarán de ocultarse de las fuerzas de seguridad» y de que la búsqueda supondrá «un gran reto». «Necesitaremos más recursos y una mayor cooperación entre las autoridades», ha señalado el ministro.
Suecia revisó sus políticas migratorias a finales de 2015 e introdujo controles en las fronteras y revisiones de documentos de identidad. El Gobierno incluso llegó a solicitar acogerse al mismo sistema de reubicación por cuotas que la Comisión Europa concedió a Grecia e Italia
El primer ministro sueco, Stefan Lofven, prometió esta semana más recursos para la Policía tras la muerte de una joven de 22 años que trabajaba en un centro de refugiados para menores no acompañados.

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