No hay mayor evidencia de que puedes ganar que haber ganado en Iowa
Demócratas y republicanos celebran hoy el caucus de Iowa, el primer examen de sus candidatos ante los votantes. Por la historia de anteriores nominados presidenciables, por las expectativas y por la percepción del público se la juegan en una pugna cerrada.

Cada cuatro años, en un día de invierno como hoy, todas las miradas en EEUU dirigen su atención hacia el tranquilo, poco poblado y largamente dedicado a la agricultura estado de Iowa. La carrera presidencial tiene su primer examen ante los votantes en el caucus de Iowa, los candidatos a la nominación presidencial del Partido Republicano y del Partido Demócrata se enfrentan a las expectativas de los medios y de las élites políticas. Algunos las superan y otros están muy por debajo de ellas, pero todos otorgan una gran importancia a este caucus sencillamente porque los medios, los aparatos de los partidos, los donantes y los votantes en general lo consideran súper importante.
Es cierto que no son unas primarias a nivel de todo EEUU pero sí son determinantes. Su efecto contagio en las primarias del siguiente estado en votar, el pequeño estado de New Hampshire, es enorme. Además, todos los ganadores menos uno de las nominados presidenciables desde 1980 han ganado en Iowa, en las primarias de New Hampshire, o en ambas. Los más recientes presidentes, Obama y George W. Bush, ganaron en Iowa (aunque perdieron en New Hampshire).
A partir de Iowa, los candidatos son ya calificados directamente como ganadores o perdedores y, en función de ello, copan el interés mediático. Para los donantes es el momento de medir la viabilidad de sus respectivas apuestas. Y para los candidatos, que suelen invertir muchísimo tiempo y dinero en este caucus, en caso de perder, suele ser en muchos casos el momento de abandonar la carrera. Iowa es, en cierta medida, la primera y más seria criba.
Sanders subiendo, trump saca ventaja
Las últimas encuestas previas al caucus de hoy, indican que Donald Trump ha consolidado una importante ventaja en relación a Ted Cruz, el único candidato repúblicano que puede sacar dos dígitos de porcentaje en voto frente al excéntrico magnate. Hasta hace poco, se apuntaba a un empate. Sin embargo, el explícito apoyo a Trump de la líder del Tea Party, Sarah Palin, parace haber decantado la balanza en detrimento de Cruz. De confirmarse mañana lo que indican las encuestas, se puede dar por seguro un delirio de la prensa nunca visto hasta ahora a su favor.
En el bando de los demócratas, son conscientes de que más que las grandes sumas de dinero y las compras masivas de anuncios televisivos, el caucus de Iowa implica hacer una campaña al por menor, con una interacción uno a uno con los votantes. Y como lo han hecho con anterioridad, con Jimmy Carter o con Barack Obama, los votantes de Iowa no siguen necesariamente el viento que sopla a nivel federal, suelen ser más proclives a dar oportunidades a candidatos menos conocidos y peor financiados.
Con todo, el resultado en el Partido Demócrata parece más incierto que el del Partido Republicano, aunque las tendencias apuntan a un Sanders al alza hasta el punto de pasar a una Hillary Clinton que hasta hace poco era la favorita. Y si se añade la posibilidad de que gane también en New Hampshire, un escenario perfectamente plausible, su sus expecativas y su candidatura –y los ataques a Hillary Clinton– se dispararían.
En ese caso, Sanders rompería el apagón informativo que se ha impuesto contra su figura por parte de los medios de comunicación propiedad de las grandes corporaciones. Y la «rebelión» contra la política de siempre, contra la economía de siempre, adquiriría otra dimensión. Otro dato interesante: según una encuesta de la NBC y el “Wall Steet Journal”, en una hipotética elección general Sanders arrasaría ante Trump y, en el caso concreto de Iowa y New Hampshire, lo superaría por márgenes de un 51% frente a un 38% y un 56% frente a un 37% respectivamente.
Por contra, en relación a Hillary Clinton, la prensa y las élites políticas se mofarían de ella y la presentarían durante semanas como una candidata de segunda. Cierto es también que esta es consciente de que tanto Iowa como New Hampshire son mayoritariamente poblados por blancos y no representan el conjunto de la diversidad del electorado demócrata. Sabe que Sanders no conecta tan bien con los demócratas afroamericanos y de otras minorías y, sin duda, esperará su revancha en el siguiente «combate» de Carolina del Sur.
En política no se puede planificar todo, como por ejemplo la buena suerte. Nada de todo lo aquí indicado dice que el resultado está determinado. No, no lo está. Pero Iowa es determinante y hay mucho en juego. Pase lo que pase, mañana se sabrá.
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