En declaraciones a los medios, Eli Etxeberria, integrante del movimiento feminista, ha recordado que la violencia machista «no son solo los golpes y los asesinatos. Es estructural y se asienta en un sistema que socializa a las mujeres en el miedo y naturaliza el cuerpo femenino como débil y el masculino como agresivo. Y está conectada con múltiples violencias del sistema».
A este respecto, ha advertido de que la guerra «se ensaña con las mujeres». «En este paisaje los cuerpos de las mujeres de destruyen, se violan y se utilizan como arma de guerra», ha añadido tras advertir de que la paz no se limita a la «ausencia de una única violencia, a la ausencia de una confrontación armada».
«Esto podemos verlo aquí, en Euskal Herria, donde supuestamente vivimos un proceso de paz y normalización política. ¿Se puede hablar de paz cuando se vulneran los derechos de las mujeres?, ¿cuando se asesinas y agreden sistemáticamente? Aquí no hay paz», ha destacado tras recordar la lucha de las mujeres kurdas y el sufrimiento de las refugiadas, «vendidas al mejor postor, esclavizadas, violadas por militares, mafias o refugiados varones».
Asimismo, ha criticado que los efectos de la crisis económica son «mucho más sangrantes en el caso de las mujeres. La brecha salarial, los trabajo s tiempo parcial, la conciliación, la pobreza y la precariedad tienen rostro de mujer. La economía capitalista recorta servicios sociales y se ensaña con las mujeres, encargándonos los trabajos sin prestigio».
Ante esta situación, el movimiento feminista considera que «es necesario cambiar la lógica capitalista, dejar de pensar en cómo exportar y explotar más a las personas y a la naturaleza y empezar a pensar en cómo garantizar la sostenibilidad de la vida. Debemos construir otras lógicas basadas en la solidaridad, autoorganizándonos y creando redes de apoyo frente a la explotación y a las violencia, y frenar así el avance del capital».
«Las mujeres nos hemos enredado, nos hemos rebelado, nos hemos aliado y lo seguiremos haciendo. Mujeres de aquí y allá, en toda nuestra diversidad. Tejiendo redes para librarnos de la violencia que el sistema patriarcal ejerce sobre nuestras vidas y cuerpo. Sabemos que la diversidad es riqueza y bien común, y que desde el feminismo es necesario que construyamos modelos de convivencia, solidaridad y reconocimiento en esa Euskal Herria diversa que deseamos», ha subrayado.

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