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Aumenta la brecha que excluye a los niños más pobres en los países ricos

La brecha entre los niños más ricos y los más pobres en los países más ricos del mundo ha aumentado en los últimos años, según un informe de Unicef que constata el incremento de las desigualdades en ingresos, educación, salud y satisfacción vital. Además, advierte de que las situaciones de exclusión tienden a perpetuarse durante generaciones.

La brecha entre los ricos y los pobres se encuentra en su nivel más alto desde hace 30 años en los países de la OCDE. Y, cada vez más, el riesgo de caer en la pobreza amenaza principalmente a los menores. La desigualdad que afecta a los niños pobres en los países ricos persiste y, en varios casos, las diferencias incluso han aumentado en la última década, según un informe presentado ayer por Unicef. Los ingresos de los hogares que están por debajo de la media han crecido de manera más lenta que los que están en la mitad superior, lo que acentúa la pobreza y privación entre los niños más desfavorecidos.

El documento analiza la desigualdad en el bienestar infantil en los países ricos y clasifica a 41 estados, entre ellos los de la Unión Europea y de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).

Unicef subraya que en el caso de los niños las circunstancias sociales y económicas escapan a su control y ni siquiera podría alegarse los méritos personales como justificación a la desigualdad, como aplican las opiniones neoliberales a la que sufren los adultos. Pero además, destaca que los obstáculos socioeconómicos durante la infancia aumentan el riego de obtener menos ingresos, padecer problemas de salud y carecer de las aptitudes suficientes en la edad adulta, por lo que las situaciones de exclusión tienden a heredarse y «perpetuar las desventajas durante generaciones».

Unicef mide la desigualdad entre los niños no solo en función de los ingresos de sus familias, sino de la educación que reciben, de su salud y de acuerdo al nivel de satisfacción que ellos mismos expresan, reflejando hasta qué punto se deja que los niños que están en el extremo inferior de la distribución se queden a la zaga con respecto a sus pares en esos aspectos. Si se combinan todos los criterios de evaluación, Dinamarca, Finlandia, Noruega, Suiza y Austria ocupan las cinco posiciones primeras, mientras que en las últimas –y en orden ascendente– están Israel, Turquía, Bulgaria e Italia.

Algunos de los países más ricos del mundo se encuentran un el tercio inferior de esta clasificación que combina todos los criterios, incluidos Canadá, (26º), Estado francés (28º) e Italia (32º). Y el país con mayor renta per cápita de la UE, Luxemburgo, no pasa del puesto 29.

Ingresos, educación y salud

Dos de los países más ricos del mundo, Japón y Estados Unidos, se encuentran en el tercio inferior de la clasificación de desigualdad según el ingreso. En ambos países el ingreso de un hogar que está en el 10 % de los más pobres es 40 veces inferior al de la media. No son los únicos casos; según apunta el informe, en 19 de los 45 países ricos, «la brecha relativa de ingresos es superior al 50 %, es decir, la familia del niño que se encuentra en el percentil 10 dispone de menos de la mitad de ingresos que la familia del niño de la mediana».

Bulgaria y Rumanía lideran la desigualdad por ingresos, al alcanzar una brecha del 67%

Y en los grandes países del sur de Europa (Grecia, Estado español, Italia y Portugal) se registran brechas de ingresos superiores al 60 %. En cuanto a la brecha educativa, el informe de Unicef utiliza el programa PISA de la OCDE, muy ligado a la consideración economicista de la educación. Según sus conclusiones, los dos países con brechas educativas más reducidas son Chile y Rumanía, pero presentan un porcentaje muy elevado –en torno al 24 %– de alumnos con un nivel de competencia en lectura, matemáticas y ciencias por debajo del nivel 2 (que PISA entiende como insuficiente).

Por otro lado, dos países de ingresos altos,como Bélgica y el Estado francés, se encuentran en la parte inferior de la clasificación, con enormes brechas en materia de rendimiento educativo, es decir, cuyos estudiantes con malos resultados académicos cuentan con mayor riesgo de quedarse atrás respecto a los que ocupan la posición media.

En el ámbito de la salud, la relación con el estatus socioeconómico es más marcada en términos de actividad física y de hábitos alimentarios. Las brechas relativas más reducidas en este campo se dan en Austria (23,6%), Alemania (24,8%) y Suiza (25%), mientras las mayores aparecen en Israel (38,9%), Turquía (34,5%) y Polonia (34,1%).

Evolución

Unicef constata además que entre 2008 y 2013 el aumento de la desigualdad de los menores ha sido mayor en cuatro países del sur europeo sometidos a fuertes recortes sociales, como el Estado español, Grecia, Italia, Portugal, además de Eslovaquia, Eslovenia y Hungría. Los ingresos de las familias cayeron en general, pero los de las más pobres cayeron aún más deprisa.

Y las mayores diferencias aparecen estrechamente relacionadas con mayores niveles de pobreza infantil. En cambio la desigualdad en materia de educación se ha visto reducida en la mayoría de los países, aunque el informe apunta a que puede deberse a que hayan empeorado los resultados académicos medios de la población escolar en general.

Tras esta evaluación, los expertos de Unicef reconocieron que el nivel de ingreso y la situación familiar anticipan de manera importante las oportunidades de éxito de un niño. Así, a medida que las desigualdades de ingresos se acentúan en los países ricos, lo mismo ocurre en términos educativos, de salud y en la satisfacción con sus vidas.

Recomendaciones

«Esas desigualdades colocan a los niños en una situación de desventaja en las primeras fases de su vida y merman sus oportunidades de futuro», sostiene el informe. Y añade que la reducción de las desigualdades en el bienestar infantil «debe pasar por medidas que aborden las desigualdades socioeconómicas en un sentido más amplio».

Entre las recomendaciones, Unicef apunta la protección de los ingresos de los hogares con los niños más pobres, fomentando oportunidades de empleo de los padres, aplicando una tributación progresiva y garantizando una prestación eficaz de servicios.

También señala la mejora de los rendimientos educativos de los estudiantes desfavorecidos; promover y apoyar estilos de vida saludables y tener seriamente en cuenta decir la satisfacción que sienten los niños en la vida.

 

El Estado español, a la cola en desigualdad infantil por ingresos y por satisfacción vital

El Estado español se encuentra a la cola de los países más desarrollados (puesto 22 de 41) en desigualdad general de la infancia, según el informe «Equidad para los niños» presentado por Unicef. En cuanto a ingresos ocupa el sexto peor puesto –el cuarto si el ranking se limita a los países de la UE––. El 36% de los menores vive en riesgo de pobreza o exclusión social. Y pese a ello, el Estado español es el país de la UE que menos porcentaje del PIB dedica a las prestaciones para familias e infancia: un 0,5%, menos de un tercio de la media europea. Se encuentra además entre los países que menos gasto en protección social dedica a los niños, niñas y sus familias, con el 1,4% del PIB, frente al 2,3% de media de la UE o el 3,7% de Dinamarca, el 3% de Irlanda o el 2,5% del Estado francés.

Con estos datos, el comité español de Unicef quiere poner de relieve que «una creciente proporción de la población está quedando al margen del bienestar, la seguridad y las oportunidades que disfruta el resto de la sociedad. En esta situación los niños, niñas y jóvenes constituyen uno de los colectivos más perjudicados»,

La desigualdad entre los menores infantiles en las áreas de salud (puesto 10 de 35) y educación (puesto 12 de 37) se sitúa en la media del resto de países pero en términos de satisfacción vital la desigualdad ha crecido en los últimos años (puesto 24 de 25), y ha afectado especialmente a las niñas y al colectivo infantil de migrantes.

El informe recuerda que la inversión en infancia disminuyó en más de 6.300 millones de euros entre 2010 y 2013. Entre sus propuestas para el Estado español se encuentran una prestación por hijo de 1.200 euros anuales; becas escolares, apoyo educativo y educación de 0 a 3 años accesible para todos y gratuita para los hogares con menos recursos y garantizar de forma universal el acceso a la salud y a los medicamentos.GARA