Mikel ZUBIMENDI
DONOSTIA

Montenegro se adhiere a la OTAN y Rusia lo califica de «provocación»

El pequeño país balcánico de Montenegro se adherirá en breve a la OTAN, convirtiéndose en el primer nuevo socio desde la última extensión de 2009. Ante una decisión controvertida que divide a una población que vio como la OTAN la bombardeaba hace 17 años, Rusia ha mostrado su enfado mientras que anuncia medidas de respuesta.

Con la firma del protocolo de acceso, Montenegro, pequeño país balcánico de 650.000 habitantes, ha dado un nuevo paso para convertirse en el vigésimo noveno miembro de la OTAN, en la que será la primera extensión de la Alianza euro-atlántica desde 2009. Entre los países miembros, solo Luxemburgo e Islandia tendrían menos población.

Este nueva adhesión a la OTAN llega en un momento de tensión con Rusia, histórico aliado de Montenegro, avivada tras la instalación de un escudo antimisiles de EEUU en Rumanía y próximamente de otro en Polonia. El ministro de Exteriores ruso, Igor Lavrov, ha tildado la política de puertas abiertas de la OTAN como una «irresponsabilidad» y considera toda expansión como «un error, cuando no una provocación».

Y es que el anuncio de Montenegro llega en un contexto en el que la OTAN ha multiplicado las maniobras y las patrullas marítimas, aéreas y terrestres en su flanco este y se ha reorganizado para aumentar su rapidez de despliegue y la flexibilidad de sus fuerzas.

Moscú no pasa por alto que en los ejercicios de la OTAN se están trabajando las técnicas de la llamada «guerra híbrida», las mismas que permitieron a Rusia anexionarse Crimea en marzo de 2014 sin derramar una gota de sangre. Y aunque desde el mando militar de la Alianza euro-atlántica se insiste en que estos pasos no están dirigidos contra Rusia, están enviando señales a Moscú para el establecimiento de mecanismos que eviten el peligro de degeneración de los incidentes y aumenten la transparencia y la previsibilidad militar.

¿De enemigo a amigo?

Montenegro probó en sus propias carnes la fuerza de la OTAN. Fue en la campaña de bombardeos aéreos de 1999 contra lo que quedaba de la antigua Yugoslavia, que duró dos meses y medio, y destruyó aeropuertos, puentes, edificios, además de cobrarse cientos de muertos. Aquella campaña militar de la OTAN tuvo efectos económicos y emocionales que aún perviven. Por eso Montenegro no es Albania o Croacia, los miembros de la OTAN que han entrado más recientemente.

La adhesión es un tema controvertido que divide a la opinión pública en un país con un tercio de la población de origen serbio, marcada por la iglesia ortodoxa y la cultura eslava. Montenegro no tiene un significado estratégico para Rusia, pero su adhesión tiene un significado simbólico que señala como la OTAN se va acercando a Belgrado, esta sí, mucho más importante estratégicamente.

La OTAN tiene también importancia a nivel doméstico. Haría del Gobierno, en manos de un pequeña élite que ha controlado la política y los negocios en los últimos 25 años, un interlocutor «serio y respetado».

 

Estados bálticos con batallones internacionales de la OTAN

El reforzamiento del flanco este de la OTAN, sin precedentes tras la Guerra Fría, no conoce descanso. Su comité militar ha recomendado el establecimiento de batallones tácticos internacionales en los países bálticos.

Cada batallón dispondría de 1.000 soldados de la OTAN. Y estarían acompañados de más medios militares puesto que los comandantes en jefe de los ejércitos del bloque euro-atlántico quieren incrementar su presencia militar, además de en los estados bálticos, en Polonia, Rumanía y Bulgaria. M.Z.