
En un momento en el que cada vez es más necesario aumentar la productividad de las factorías nos topamos con que las máquinas no se pueden mejorar demasiado. Ya son casi todo lo eficientes que pueden ser, por lo que la innovación va en otro sentido: en dotarles de inteligencia. Dentro de la Bienal de Máquina-Herramienta que se celebra estos días en el BEC, ayer organizaron una mesa redonda en la que tres empresas explicaron de qué manera puede una fábrica dar el salto hacia la Industria 4.0, hacia «la cuarta revolución industrial».
Pepperl+Fuchs, Festo y Siemens fueron las encargadas de poner sus ejemplos para que los asistentes entendieran de qué estaban hablando. Primero explicaron que la Industria 4.0 es clave para reducir el tiempo de puesta en el mercado de los nuevos productos; es decir, reduce el tiempo de innovación porque es capaz de ofrecer muchos datos en poco tiempo. Además, permite ser flexible con el producto adecuándolo al cliente. Todo ello se traduce en mayor eficiencia, que es el objetivo principal de toda revolución industrial.
Ejemplos rápidos
Por parte de Pepperl+Fuchs, Jose Luis González explicó que «el internet de las cosas» –que todo esté conectado entre sí de manera horizontal– puede aplicarse incluso a la base de la fabricación. En su caso, a los sensores: «Un sensor es un equipo que convierte una señal en un impulso eléctrico. Para que sea un sensor inteligente, tiene que ser capaz de ofrecer más».
Para que los asistentes entendieran lo que quería decir, conectó un sensor a un smart bridge (un dispositivo que se encarga de trasladar los datos a un receptor) y este a su teléfono móvil. Desde su teléfono era capaz de gestionar la sensibilidad del sensor y también ver la distancia a la que se encontraba este de la pared. Este no fue más que un pequeño ejemplo de la red que puede formarse en una empresa. No obstante, opinó que todavía no puede decirse si la Industria 4.0 tendrá éxito o no. «Eso se sabrá dentro de veinte años», resaltó.
De hecho, es una industria emergente. Arturo Rodríguez, de Festo, cree que aún estamos funcionando en la Industria 2.0, aunque empresas como la suya tratan de impulsar las nuevas generaciones, por ejemplo, con módulos de trabajo que cuentan con 14 puntos de entrada y salida para que puedan conectarse con otros. La principal mejora de sus dispositivos consiste en que pueden detectar si algo falla casi instantáneamente, puesto que la comunicación entre los módulos es constante.
Por último, Sergio Collar, que tomó la palabra en nombre de Siemens, comentó de qué manera puede ayudar «el internet de las cosas» a las fábricas: se recogen datos rápidamente, se analizan, se realizan mejoras, se maximiza la eficiencia... y vuelta a empezar.

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