María SUÁREZ
Londres

EL PARTIDO LABORISTA SE PREPARA PARA EVITAR LA VICTORIA DEL «BREXIT»

A menos de diez días para la celebración del referéndum sobre el permanencia del Reino Unido en la Unión Europea, los laboristas sacan toda su artillería y toman la palabra para instar a su electorado a que voten sí al club de los Veintiocho. Mientras tanto, su líder, Jeremy Corbyn, se ha visto obligado a apostar por una Europa en la que todavía prima la austeridad frente al crecimiento.

Os proponemos un reto: Necesitamos que convenzáis al menos a tres de vuestros amigos, vecinos o compañeros de trabajo para que voten por la permanencia el próximo 23 de Junio». Es el mensaje que desde Twitter la campaña laborista por la permanencia está lanzando a sus trescientos noventa mil afiliados. «Ello nos otorgaría más de un millón de votos añadidos», explica el líder de la campaña Alan Johnson.

El Partido Laborista ha decidido poner toda la carne en el asador en los últimos días de la campaña. Personalidades como los ex primeros ministros Gordon Brown, Tony Blair o el parlamentario Hilary Benn, hijo del histórico laborista Tony Benn (quien lideró la campaña contra la adhesión de Reino Unido a la Comunidad Económica Europea en 1973) han salido en los últimos días a la palestra para insistir al electorado de la necesidad de permanecer en el club de los Veintiocho.

A estas alturas, el discurso no se centra tanto en el mercado común, en la mayor soberanía o en los derechos laborales. Todo parece indicar que gran parte de la ciudadanía basará su voto en su concepción de la inmigración. Ayer mismo, Hilary Benn advertía de que un hipotético «Brexit» no disminuirá la afluencia migratoria como está prometiendo el equipo de Boris Johnson, muy cuestionado sobre la veracidad de las afirmaciones de su campaña. De hecho, Benn remarcó los beneficios que la inmigración europea reporta, por ejemplo, al sistema de salud británico, el NHS. «Uno de cada cinco trabajadores de nuestro sistema de salud es extranjero, y los necesitaremos cada vez más a medida que la población envejece», subrayaba.

Pocas horas después, Gordon Brown se basaba en el concepto lead, not leave (liderar, no abandonar) en un esperado discurso desde Leicester en el que cuestionó «qué tipo de mensaje se ofrecería al mundo si Reino Unido optara por abandonar la UE en lugar de liderarla».

Este golpe de timón laborista obedece a una especie de «acuerdo no escrito» según el cual, el equipo de Cameron ha pasado a segundo plano y el Partido Laborista toma las riendas de la campaña en estos últimos días antes del referéndum, en un momento en el que hacen falta todos los apoyos posibles en vista de las recientes encuestas (una de ellas otorgaba al «Brexit» hasta diez puntos de ventaja, aunque la muestra no daba opción a los indecisos). Y en esta etapa, ¿dónde está Jeremy Corbyn?

Discreción

La posición de Corbyn es muy delicada. «Antes de convertirse en líder de la formación, Jeremy Corbyn era un gran euroescéptico. Y, de hecho, hoy en día todavía considera a la Unión Europea como una organización capitalista», explica a GARA Steven Fielding, profesor de Historia Política de la Universidad de Nottingham y especialista en el Partido Laborista. Corbyn no está al cien por cien con la Unión Europea, sino al setenta y cinco por cien. «Él defiende una UE que lleve el crecimiento en el centro de su estrategia, y no la austeridad. Quiere una Europa que hoy por hoy no existe. Sus intervenciones –escasas– en esta campaña han estado marcadas por la idea de la garantía de los derechos laborales que ofrece la UE, como en el caso de las bajas por maternidad», asegura el profesor Fielding.

Pero hay un tema sobre el que no se ha pronunciado y que todo el mundo ha tocado en uno u otro momento: la inmigración. La mayoría de los líderes de ambas campañas han reconocido que existe un problema con la inmigración. Sin embargo, «Corbyn se niega a criticar el impacto de la inmigración europea en el Reino Unido, porque cree en sus beneficios», añade Fielding.

Existe una corriente de los votantes del Partido Laborista que ve la inmigración como un problema. «Se trata sobre todo de un perfil determinado, clase obrera británica con salarios muy bajos que se ve obligada a beneficiarse de los benefits (ayudas sociales) –sostiene el profesor–. Es muy posible que esa parte del electorado laborista vote por abandonar la Unión Europea».

Pero la cosa podría ir más allá del referéndum. Un exministro de Trabajo, el laborista Frank Field, ha vaticinado que hasta un millón de votos laboristas podrían derivarse al UKIP en las próximas elecciones de 2020.

Si este movimiento laborista en la traca final de la campaña por el referéndum es demasiado tardío se reflejará en los resultados, que se conocerán la mañana del 24 de junio. Desde hace tiempo es notorio que las ideas de Jeremy Corbyn chocan con aquellos que defienden posiciones más centristas en su partido. Su antecesor, Ed Miliband, denunció no hace mucho en la BBC la falta de implicación del laborismo con la campaña de la permanencia: «Mucha gente no sabe que estamos a favor de permanecer en la UE», criticaba en clara alusión a Corbyn.

Pero todo parece indicar que el líder laborista se convertirá en objeto de críticas sea cual sea el resultado del referéndum. Si finalmente gana el «Bremain», podrán decir que lo ha hecho «a pesar de su actitud euroescéptica», y si la victoria es para el «Brexit», la culpa será de «la inacción de Corbyn, que no supo movilizar a sus votantes».