Pablo CABEZA
BiLBO

El soporte digital ya supera al físico, sin noticias del euskara, galego o catalán

Promusicae –antes Afyve–, es una asociación de productores de música, que agrupa a 116 miembros que, en su conjunto, representan más del 90 por ciento de la actividad nacional e internacional, según sus dudosos datos, del sector español de la música grabada. Es asimismo quien controla y facilita los números económicos de la industria musical, así como las listas de los discos más vendidos cada semana o en el global del año. Pero sus números no cuadran.

Con la llegada del nuevo año Promusicae ha realizado sus números para aseverar sin ninguna duda que «la industria discográfica española consiguió crecer en 2016 por tercer año consecutivo. Los españoles gastaron durante este año 163,7 millones de euros en música grabada, una cantidad que supera tímidamente los 161,1 millones registrados en la temporada anterior. La suma de este nuevo incremento del 1,67% en el último ejercicio, después de dos años de clara recuperación, confirma la tendencia de mejora en un sector que, golpeado duramente por la piratería y las descargas ilegales, había sufrido una importante caída de su volumen de negocio años atrás. El mercado digital se fortalece y alumbra un futuro optimista. El pop en español sigue siendo el género musical que mayor interés despierta entre los consumidores».

Promusicae ha sido siempre un organismo duramente agresivo con lo que ellos llaman piratería y descargas ilegales, sin mayores reflexiones. La cultura aportada por la época de las descargas no cuenta para la asociación, que solo sabe de números por lo que la palabra industria es una de las más usadas en su discurso. Crear afición con las descargas no parece valorable, ni siquiera como síntoma adelantado a un cambio en la manera de entender las relaciones musicales. Tampoco reflexiona sobre los enormes beneficios de las mutinacionales gracias a contratos abusivos hacia sus artistas y asimismo sobre el precio final de los discos, inflado para que los ejecutivos mantuvieran unos sueldos y gastos varios escandalosos. No obstante, el informe sí incluye valoraciones de su director Antonio Guisasola, quien lleva más de quince años con el mismo discurso: «Avanzar en un terreno donde la piratería sigue siendo una gran amenaza».

En ese primer párrafo, Promusicae afirma que el pop español es el género que mayor interés despierta entre los consumidores. En este punto cabe señalar que dentro de su ideario, el segundo objetivo señalado dice: «Apoyar la creación musical y culturas autóctonas». Se insiste en la deriva hacia los números, dejando la creación al margen y más aún el apoyo a las culturas autóctonas que, en realidad, son invisibles para la asociación, pues las singularidades de Euskal Herria o Catalunya, no aparecen por ningún lado.

Cifras

Promusicae indica que la venta de música sube por tercer año consecutivo, esta vez un 1,7%, que el “negocio” digital supera los 100 millones de euros y representa un 61% del mercado, que el streaming de pago rebasa el millón de suscriptores. En consulta de GARA con los sellos en noviembre de 2016, se constataba que lo digital aún suponía muy poco del total de ingresos.

Promusicae también facilita los discos más vendidos en 2016. De Hego Euskal Herria aparecen en el top cien: La Oreja de Van Gogh en el 44; en el 45 Robe; en el 64 Fito ( con “Huyendo conmigo de mí”, de 2015), El Drogas en el 82 y si se quiere considerar a Izal navarro, puesto 77. Nada en euskara ni galego ni catalán (donde se graba y se venden miles de copias). Asimismo, solo con las ventas de Azoka de Durango, se debería estar en listas, aún más en las semanales, incluso con números uno, pero no ha sido así.

Promusicae se nutre de multinacionales y de cifras dudosas. Desprecia la venta autogestionada e independiente, como ignora los países aún dentro de España y sus idiomas propios.