
El último balance de víctimas, que incluye un número indeterminado de desaparecidos y damnificados, lo ha dado el presidente colombiano, Juan Manuel Santos, en una visita a la zona del desastre, convertida en un lodazal con piedras gigantescas arrastradas por los ríos hasta el centro mismo de esa ciudad de unos 45.000 habitantes.
La tragedia ha sido causada por un fuerte aguacero que comenzó en la noche del viernes y que hizo desbordar el río Mocoa y sus afluentes Sangoyaco y Mulatos.
Según Santos «hay mucha gente desaparecida» y se está haciendo un censo de las personas que no han sido halladas, con base en las informaciones que están suministrando los familiares.
La magnitud de la catástrofe se agrava por el aislamiento de esta zona de Colombia, situada en la región amazónica, en la frontera con Ecuador, que no cuenta con las suficientes vías de acceso, pues solo se puede llegar a Mocoa por vía aérea o por precarias carreteras que la comunican tras varias horas de viaje con las ciudades de Neiva y Pasto.
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