
Manikkalingam, en la entrevista que ‘El País’ publica, subraya que este desarme ha sido «bastante diferente por no contar con la implicación clara y directa del Estado más concernido. Ha sido un factor que ha contribuido a que el desarme tardara». Frente a ello, subraya que «lo más positivo ha sido cómo las instituciones vascas y la sociedad civil han tomado la responsabilidad de encontrar una solución. Este puede ser el elemento más singular a destacar e incluso puede ser recordado como ‘modelo vasco’ de desarme».
Junto a ello, destaca que el desarme de ETA se ha ajustado a sus expectativas y destaca que «tanto las instituciones relevantes como la sociedad vasca lo han acogido de manera positiva. El Ministerio del Interior francés lo ha recibido como un gran paso. El Gobierno español no lo ha cuestionado. Pero lo más importante es que desde que empezamos se ha confirmado el final de la violencia y se ha ido consolidando la paz y la convivencia en Euskadi».
Manikkalingam insiste en la que el principal obstáculo para el desarme ha sido «la dificultad de no poder trabajar directamente con el Gobierno de España» y recuerda que en todos los procesos que ha participado, entre los que cita Irlanda, Libia y Congo, «siempre he tenido contacto con los gobiernos. aunque fueran discretos».
Pese a la dificultades, Manikkalingam valora positivamente el proceso porque «nadie ha intentado bloquear el desarme de ETA» y añade que «creemos que con el diferente equilibrio de las fuerzas políticas en Madrid y quizás por la amenaza del terrorismo yihadista en Europa, el Gobierno de Madrid entendió que Francia asumiera la responsabilidad que les correspondía sobre un tema de seguridad en su territorio. Francia lo ha hecho con suma eficacia y responsabilidad».

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