Con una marcha desde la delegación del Gobierno español hasta Alde Zaharra, en la que se han coreado gritos a favor de la amnistía, Sasoia ha denunciado que alrededor de 20 presos siguen en la cárcel a pesar de su grave estado de salud.
Y están además en prisiones «a cientos de kilómetros de sus casas» y «sin tratamiento apropiado» a pesar de que «la ley les reconoce el derecho a la salud y la excarcelación».
Sasoia recrimina en un comunicado que desde Interior se diga que estas personas no saldrán de la cárcel «hasta que les queden dos meses de vida».
«Todas las personas presas merecen respeto y las enfermas, más si cabe», dice la asociación, que asegura que no cejará en su empeño de ver en sus casas a los presos y «con urgencia» a los gravemente enfermos, entre los que han recordado el caso de Ibon Iparragirre, encarcelado en Alcalá Meco y ahora ingresado en el Hospital Gregorio Marañón.
De él ha hablado también hoy el colectivo Etxerat, que señala en otra nota de prensa que el «estado crítico» de este preso vuelve a «encender las alarmas sobre una cruda realidad» que viven los presos con enfermedades graves e incurables, una situación que califican de «insostenible».

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