
«Tenemos ganas de verle, de inicio o al final unos minutos», dejó caer Ziganda en la rueda de prensa previa al partido, que no regateó elogios hacia este bilbaino que reside pegado a San Mamés, formado en los juveniles del Danok Bat, de ahí al Somorrostro y luego a las órdenes el año pasado de Jabi Luaces en Gernika.
«Es un jugador de los que no tenemos muchos en la primera plantilla, y queremos que demuestre que puede ir para arriba», añadía Ziganda. Un extremo diestro al que le gusta jugar a banda cambiada, rápido y técnico, quizá apoyado en su diminuta estatura, con buen manejo de ambas piernas y que destaca por tomar buenas decisiones sobre el césped.
Además de sus dotes futbolísticas es un chico humilde –dicen–, currante, cabeza amueblada, universitario –nota media/alta–, jatorra, que cuida su estado de forma, lector de la revista de culto futbolero ‘‘Panenka’’ y fan de la Play Station. Algunos en Urbieta le bautizaron el ‘Jesús Navas’ de Gernika, lo que da idea de su juego desequilibrante por banda, mezclado con un físico parecido al de Muniain.

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