
Iñigo Urkullu ha hecho público una vez más este lunes su desapego con el proyecto de Estatuto liderado por su antecesor y compañero de partido Juan José Ibarretxe, poniéndolo como ejemplo de lo que no se debe hacer.
Aquel proyecto fue sacado adelante con mayoría absoluta en el Parlamento de Gasteiz merced a los apoyos del Gobierno tripartito (PNV-EA-EB) y tres de los seis votos de la izquierda abertzale, entonces bajo el nombre de Sozialista Abertzaleak, pero fue tumbado en Madrid por PSOE y PP.
Urkullu ha indicado que el texto consensuado ahora por PNV y EH Bildu «es el resultado de un primer tiempo; queda todavía queda mucho tiempo, y nadie se ha levantado de la mesa de la ponencia»
A su juicio, tanto este acuerdo como los votos particulares de otras formaciones sirven «como herramienta de trabajo para ver si se puede ensanchar ese acuerdo. Es verdad que existe este acuerdo en esta fase, pero la ponencia tiene un desarrollo posterior y se aspira a que ese acuerdo sea ensanchado; un acuerdo, cuanto más acordado, y valga la redundancia, mejor».
«La pregunta que nos debemos hacer es si optamos por un planteamiento de todo o nada; si queremos quedarnos en un texto que no tenga recorrido ni viabilidad ya hemos tenido textos. Yo creo que la sociedad vasca debe tener un texto lo más consensuado posible», ha añadido.
Urkullu ha puntualizado que él, «como miembro del PNV», está «cómodo con lo que se ha pactado hasta ahora. Como militante, estoy de acuerdo con lo que se ha hecho; como lehendakari y responsable institucional, con responsabilidad de intentar representar a una mayoría plural de la sociedad vasca, tengo que mirar por el beneficio del conjunto de la sociedad».

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