
«Estamos en guerra». En 24 horas, el presidente francés ha pasado de bendecir la celebración de una primera vuelta de elecciones municipales a lanzar este mensaje crudo frente al coronavirus.
En la práctica, se traduce en que los ciudadanos de todo el Estado, incluidos obviamente los de Ipar Euskal Herria, deben recluirse en sus hogares al mismo nivel prácticamente que los vascos del sur. Solamente podrán salir a trabajar, a comprar o a consultas médicas, aunque Emmanuel Macron añade a ello que se permitirá «hacer un poco de deporte».
El periodo excepcional se extenderá durante las dos próximas semanas, como en el Estado español, aunque Madrid ya ha apuntado hoy con claridad a que será prolongado.
En paralelo, se confirma el aplazamiento de la segunda vuelta electoral, inicialmente prevista para este próximo domingo, aunque no se precisa fecha (a primera hora de la tarde el primer ministro Edouad Philippe había apuntado a junio).
Se paraliza la tramitación de la reforma de pensiones que había desatado fuertes protestas en los últimos meses. Y se detiene también el proceso para modificar las ayudas a personas en paro.
Macron ha destacado que todas estas medidas se toman en consenso entre los partidos políticos.
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