Andoni Lubaki

Los actores interesados siguen guardando sus cartas en el conflicto saharaui

En el Sáhara solo dos contendientes empuñan sus armas pero son varios los países que tienen intereses en el conflicto. Ninguno de ellos ha mostrado sus cartas aún en una guerra que ya está siendo silenciada por los medios europeos.

gara-2020-11-28-Opinión

Desde que el conflicto volvió a activarse después de 29 años en el Sahara, ninguna de las partes ha hecho declaración tajante alguna. Solo el Frente Polisario, quetomó la iniciativa de volver a coger el fusil ha realizado contundentes manifiestos sobre la situación. El resto de países guarda un silencio que recuerda a una partida de cartas en la que pocos quieren hablar hasta que el contrario muestre sus bazas.

Tras los importantes cambios tanto en el gobierno argelino como en su constitución, los analistas se preguntan qué ha pasado en el seno del Ejecutivo de Abdelmajid Tebboune para que decida apoyar al Polisario en un conflicto abierto. Por todos es sabido que Rabouni (capital administrativa de los saharauis en el exilio) no toma decisiones importantes sin su socio y aliado de Argel. Incluso en la proclamación del presidente saharaui en el 2016, los entonces mandamases argelinos, el presidente Abdelaziz Bouteflika y el general Gaid Saleh, se inmiscuyeron. Limitaron la elección a alguien que tuviera experiencia militar en el campo de batalla en la Ejecutiva del Polisario; quedó como única opción posible el actual presidente e histórico miembro fundador del movimiento saharaui, Brahim Galli.

Galli siempre ha tenido el visto bueno de Argel; de hecho fue durante años embajador en este país. El actual presidente conoce bien los entresijos del Gobierno argelino. Si bien este ha cambiado de caras no ha variado su modus operandi; los militares ostentan el poder político y lel margen de maniobra del parlamento es escaso, por no decir nulo. Las decisiones en Argelia siempre son manu militari.

No es por tanto casualidad que haya sido con este presidente (más belicoso y dado a la acción armada) y no con el anterior, el fallecido Mohamed Abdelazziz (más diplomático y proclive a las negociaciones con terceros países) con el que haya empezado la guerra. Las declaraciones de Galli afirmando que no habrá "alto el fuego ni siquiera para negociar" pusieron los pelos de punta en la delegación de la MINURSO en Rabouni. Tanto que ordenaron evacuar los campamentos de los territorios controlados por el Polisario de inmediato. Sabían que no es hombre de medias tintas.

Pero el gran debate en torno a esta decisión es el siguiente: hasta qué punto Argelia apoyará al Polisario en esta nueva contienda. Porque lo que queda claro es que es una nueva guerra. Si bien el inicio de esta contienda ha sido vendido como una «vuelta a las armas» se podría considerar como un nuevo conflicto casi nuevo, en el que solo una parte, el Polisario, sigue manteniendo las reivindicaciones iniciales; la celebración de un referéndum bajo auspicio de la ONU. Todas las demás han variado su agendaa en esta contienda.

Aunque ansía la salida para sus recursos naturales del suroeste, Argelia afronta presiones internas para con el conflicto. Durante las protestas iniciadas en abril del 2019, parte del movimiento opositor Hirak reclamaba el fin de las ayudas al pueblo saharaui para poder «desenquistar el conflicto con el país vecino (Marruecos)». Muchos de los manifestantes en Oran, segunda ciudad del país y cerca de la frontera con Marruecos, reclamaban la apertura de fronteras para «desahogar la economía y acabar con la crisis que asola al país». Algo a lo que se oponía el entonces jefe del estado en la sombra, Gaid Salah (quien falleció súbitamente el 23 de diciembre del 2019, dejando el poder fáctico del país teóricamente vacío).

Analistas consultados por GARA en el país argelino han declarado que el «apoyo» al Polisario ha podido ser un salto adelante. «Un conflicto sirve para remover las estructuras y la opinión interna del país, por lo que que muchas veces se ha utilizado como una manera más de tapar las vergüenzas y corruptelas del Estado«, afirma Bem Kone Karim, analista independiente y uno de los ideólogos de las protestas del año pasado en Argelia. «El gobierno puede tener una excusa para eludir unas decisiones y tomar otras en base al conflicto saharaui que afecta nuestras tierras. Más inversión militar, más poder a los militares. Todo suma».

El analista advierte, eso sí, de que «la derrota del Polisario también sería una derrota para el sistema argelino y su política hacia Rabat». Karim añade que «sería fatal para el sistema y no wentra en sus cálculos. A Argel solo le sirve que el Polisario gane. Ni siquiera el status quo le favorece ya.

Pero, al preguntarle sobre hasta qué punto Argel apoyará al Polisario, Karim duda. «Es la gran incógnita. Ultimamente los militares están mostrando su poderío con varios misiles de gran alcance, emitiendo el lanzamiento en horario de máxima audiencia por los canales públicos. Incluso antes de que el bloqueo saharaui a los camiones que cruzaban ilegalmente la frontera de Guergerat comenzara, los militares ya estaban mostrando sus nuevas armas compradas a Rusia. Esto puede tener varias lecturas. La más obvia es que estuviera avisando a Rabat de que no debería responder tan rápidamente al Polisario si este tomara la legítima decisión de volver a las armas.

No sabemos, sin embargo, si los aviones de Tinduf apoyarán a los soldados del Polisario que luchan en tierra. Una de las armas más temidas por el Polisario durante la primera etapa de la guerra (que duró hasta el 91) fueron precisamente los aviones Mirage que el ejercito galo «donaba» a su «hermano del Magreb» (Mitterrand dixit). «Si Argelia apoya con aviones al Polisario, Marruecos perdería gran parte de su poderío militar. En ese sentido no estaría infringiendo ninguna ley internacional ya que apoyaría a un país en fase de descolonización invadido por un tercero que es Marruecos. Incluso el cambio en la constitución argelina prevé ese escenario«. Argelia es el segundo mayor ejército de Africa y el que más ha invertido en los últimos años en compra de armamento y en adiestrara los soldados en nuevas tácticas.

Con la pregunta en el aire de si Argelia tomará parte activa o no en la contienda toca mirar fuera del continente africano. Muchos esperan a que Joe Biden tome posesión y su Administración de posicione, siquiera vagamente, sobre el conflicto.

El secretario de estado de Donald Trump, John Bolton, apostó por terminar con el conflicto saharaui creando un mercado común que trajera la paz a la región. Sin embargo, Bolton fue destituido y otra vez la solución al conflicto quedó en stand by, mientras Rabat se frotaba las manos por seguir en un status quo que le favorece. Toda la diplomacia activa en la zona en los últimos años espera a EEUU. Lo que diga decantará la balanza a uno u otro lado y acelerará la toma de decisiones tanto políticas y diplomáticas como militares.

Por eso no se esperan grandes cambios en la política diplomática respecto a la guerra entre Rabat y Rabouni en los próximos años. Fuentes consultadas por GARA en la Ejecutiva del Polisario remarcan que es una guerra en muchos frentes para los saharauis. Aparte de la diplomática y militar, tienen la batalla por la credibilidad. Si han optado por involucrarse de lleno en un conflicto de victoria o lmuerte, no hay marcha atrás y no pueden aceptar un acuerdo que rompa con el status quo. El presidente Galli ha ido a por todas y, de no ganar o de aceptar otro alto el fuego sin referéndum, perdería no solo el apoyo de los propios saharauis y de los activistas sino que quedaría como un enemigo fácil para Marruecos. Resumiendo: ni el Polisario ni Argelia pueden perder esta guerra.

Queda entonces por analizar el enroque de Marruecos, que sigue negando que haya guerra. De momento esta táctica le ha servido para granjearse el favor del secretario general de la ONU, Antonio Guterres, quien también guarda silencio y ve al gobierno alauita como un aliado, no como parte de un conflicto. Sus declaraciones han ido encaminadas a seguir manteniendo el status quo e intentar que la Unión Europea haga suyas las tesis de Mohamed VI; el Polisario es un grupo terrorista que puede resultar muy dañino para los intereses europeos en la zona y el único gendarme valido para acabar con ellos es el país alauita.

El antiguo presidente de la Oficina para los asuntos saharauis del régimen marroquí Jalihedna Uld Rachid se ha reunido con varios parlamentarios del Grupo Popular en la euro cámara. Si bien esta última afirmación no ha podido ser confirmada resulta chocante que el presidente del PP, Pablo Casado, se haya reunido con el embajador de Marruecos pocos días después del inicio del conflicto en la antigua colonia española y sin que hubiera planeada ninguna cita una semana antes (según han asegurado a GARA fuentes de la embajada marroquí que prefieren mantenerse en el anonimato). Se habló de «estrechar lazos para la cooperación y analizar la situación económica y la lucha contra la yihad». Precisamente el guión que maneja Mohamed VI contra el Frente Polisario, al que acusa de tener lazos con los yihadistas.

España y su gobierno sigue haciendo la del avestruz; esconder la cabeza y negar incluso la existencia del problema. Diplomáticamente está entre la espada y la pared. La espada sería Marruecos, que por presión migratoria puede hacer daño a España (como se está viendo en las islas Canarias). La pared sería el Estado francés, que presiona a Madrid para que acepte el chantaje continuo del vecino magrebí (gendarme de los intereses galos en el mediterráneo).

 

sahararrek soilik mugitu dute fitxa xake partidan

Saharan interesa duten nazioarteko potentziek isilik jarraitzen dute, baina ez daude soilik egoerak nora egingo duen zain. Kalkuluek berebiziko garrantzia dute. Sahararrek kartak mahai gainean jarri dituzte NBEren «bitartekaritzarekin» nazkatuta, 29 urte ezertarako itxaroten egon ostean. Aljeriak noraino lagunduko dien zain daude. Aljerrek baitu krisiak alde batera edo bestera egiteko giltza. Bitartean, Marokok bere horretan jarraitzen du, su-etena hankaz gora ez balitz bezala. Horrek, hala ere, ez du esan nahi Rabat geldirik denik. Estatu espainolera eta Estatu frantsesera abiatu dira Marokoko ordezkariak «statu quo»-aren alde egin dezaten.