
Boris Johnson informó el martes de que, según la Oficina Nacional de Estadística, el 2% de la población inglesa estaba infectada con el covid-19 la semana pasada; más de un millón de personas. Es una cifra enorme que además no tiene en cuenta los casos de Escocia, Gales y el norte de Irlanda, donde la situación apenas varía. Y aunque los datos del Ministerio de Sanidad solo reflejan los positivos confirmados, casi tres millones desde marzo, la curva epidemiológica del Reino Unido da miedo.
Sobre todo, porque el aumento de contagios que representa esa línea prácticamente vertical tiene su reflejo en un incremento equivalente en el número de fallecidos, más de 77.000, y en la presión sobre los hospitales, desde donde ayer lanzaron una advertencia: el sistema sanitario está al borde del colapso. Así de crudamente lo expuso Rupert Pearse, doctor en el Royal London Hospital, a la BBC, donde declaró que los profesionales están «muy preocupados por la gravedad de la situación, que es mucho peor que durante la primera ola», y admitió que para ellos es difícil «proporcionar la calidad de cuidado necesaria».
Información filtrada a la prensa británica, de la que se hizo eco la agencia Efe, indica que los centros hospitalarios de Londres están al límite de su capacidad, sobre todo en cuidados intensivos, después de que el miércoles el Ministerio de Sanidad informara de que hay 30.451 personas ingresadas en el país, muy por encima del pico de 21.684 registrado en abril.
Por su parte, el director ejecutivo de NHS Providers, Chris Hopson, proveedor del Servicio Nacional de Salud (NHS), dijo a la BBC que negocian con las residencias de ancianos y otros recursos de atención social para trasladar allí a pacientes, ante la falta de camas libres en los centros sanitarios convencionales.
Empiezan con la vacuna de Oxford
Ese pronunciado aumento de los contagios, además de provocar un nuevo confinamiento, ha hecho que se intente desarrollar el proceso de vacunación lo más rápido posible. Para ello, además de espaciar el tiempo entre la primera y la segunda dosis de la vacuna de Pfizer para llegar a más gente, desde ayer los centros de salud británicos ya administran el preparado de la Universidad de Oxford y la empresa AstraZeneca. El objetivo es inmunizar a las 13 millones de personas de los principales grupos de riesgo para mediados de febrero, y ya se ha alcanzado el 10% de esa cifra: 1,3 millones.

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