Koldo Landaluze
Especialista en cine y series de televisión

Vadim Perelman: «Millares lograron sobrevivir gracias a su astucia»

Vadim Perelman es el autor de ‘El profesor de persa’, un nuevo acercamiento a los campos de concentración alemanes que relata la inusual relación que se establece entre un oficial y un prisionero que eludió su ejecución tras afirmar que no era judio, sino persa.

Vadim Perelman (‘Casa de arena y niebla’, 2003) firma esta nueva historia de supervivencia ambientada en la Segunda Guerra Mundial y protagonizada por Nahuel Pérez Biscayart (‘120 pulsaciones por minuto’) y Lars Eidinger (‘La sombra del pasado’).

La trama arranca en 1942, en el Estado francés. Un joven es arrestado por soldados de las SS junto con otros judíos y enviado a un campo de concentración en Alemania. Allí consigue evitar su ejecución al jurar a los guardias que no es judío, sino persa.

Gracias a esta artimaña, el protagonista consigue mantenerse con vida, pero tendrá que enseñar un idioma que no conoce al oficial del campo.

Según Vadim Perelman, «la primera vez que oí hablar de ‘El profesor de persa’ fue al productor Timur Bekmambetov, mientras me enseñaba sus futuros proyectos. Me enamoré inmediatamente de ese en concreto. Me impresionó y me inspiró. En seguida me di cuenta del potencial de la historia y del efecto que podría tener sobre el público, y pensé: Este proyecto es magnífico. ¡Tengo que participar!».

En relación a esta historia en concreto que le cautivó, no se basa en un caso real en concreto. Según el cineasta «la película se inspira en un breve relato escrito por Wolfgang Kohlhaase, llamado ‘Invención de un lenguaje’. Dicho esto, hay miles de historias similares de gente que sobrevivió gracias al ingenio y la astucia. Me gusta pensar que ‘El profesor de persa’ es una recopilación de todas ellas. De hecho, un amigo de Wolfgang Kohlhaase le contó, años después de la guerra, una historia parecida, aunque solo en ciertas partes. Los detalles de la adaptación de Kohlhaase eran totalmente distintos. Hay historias que solo se parecen en una cosa: son abrumadoras. En este caso, por que los protagonistas necesitaron coraje, suerte, astucia y la ayuda de otras personas para escapar de la implacable amenaza de los fascistas alemanes y sus simpatizantes».

La escenografía en la que transcurre el filme adquiere un valor especial y requería de una recreación detalla. «Quería que la película fuese muy realista -afirma-. Por eso, llevamos a cabo una investigación exhaustiva para saber cómo eran los campos de tránsito, cuánto tiempo pasaban allí los presos... Nos inspiramos en un campo llamado Natzweiler Struthof, situado entre el Estado francés y Alemania. También añadimos una selección de elementos de otros campos. Por ejemplo, las puertas principales de la película son de Buchenwald. Recreamos nuestro campo de tránsito basándonos en fotografías y en metraje de vídeos que encontramos. Intentamos que fuera lo más riguroso y auténtico posible».

La importancia de la memoria

En cuanto a la elección del reparto, Lars Eidinger y a Nahuel Pérez Biscayart siempre estuvieron en su mente para interpretar los roles protagonistas. En opinión de Padelman, «Lars y Nahuel, son actores excepcionales. Tenían experiencia en otras películas. Eran maravillosos y perfectos para el papel. Eran la opción principal desde el principio. No concebía a nadie más interpretando a Koch y Gilles. Y si lo pienso ahora, menos: es imposible. Lars y Nahuel se metieron en sus personajes, los encarnaron. Me alegra que Nahuel aceptara el papel. Confiaba en él, aunque nunca hubiese hecho nada similar con anterioridad».

Un tema importante de la película es la memoria, sobre todo en la primera y en la última escena: memorizar un idioma, y el papel del lenguaje en la memoria, especialmente por la destrucción de pruebas antes de que acabara la guerra.

Sobre este punto añade que «la memoria es uno de los temas clave de la película, junto con la inventiva. Creo que la astucia humana y el instinto de supervivencia humano es fascinante. Esto se refleja en el guion. La historia da un giro inesperado cuando, al transformar los nombres de los prisioneros en un idioma, Gilles los inmortaliza. Muchas personas desaparecieron por la guerra y siguen siendo anónimos porque los nazis quemaron todos los archivos y los registros».

La película también aborda la relación entre el idioma y la migración. En relación a ello puntualiza que «podríamos decir que la película solo trata la migración en el caso del capitán Koch, ya que su gran sueño es marcharse a Irán y abrir un restaurante alemán. Se da cuenta de que necesita aprender el idioma para sobrevivir y ser independiente en ese país. Tiene que encajar y adaptarse, pero, además, tiene que perder el acento. La película retrata una relación compleja e incómoda, basada en intereses mutuos, pero que a veces va más allá» y añade que «no existe nadie totalmente bueno ni totalmente malo. Todos estamos en un punto medio. Intento ver a mis personajes desde diferentes perspectivas y conocer sus luces y sus sombras».