
El Departamento de Salud del Gobierno de Lakua cuenta con «un equipo multidisciplinar, complementario a los equipos de rastreo, con capacidad para llevar a cabo, de manera regular, los análisis de datos necesarios para el seguimiento de la evolución de la pandemia». Un equipo que «realiza todos los días, con los datos de trasladados por la red de rastreo y la información disponible en los sistemas de Osakidetza, el análisis del impacto de la Covid-19 en el ámbito de la vigilancia epidemiológica y en el ámbito asistencial en Euskadi». Un equipo que lleva a cabo, por tanto, una tarea de primer orden para atajar la pandemia del coronavirus y que está compuesto por... dos personas.
Ese es el dato que aporta la propia consejera, Gotzone Sagardui, a una pregunta formulada por EH Bildu relativa al cumplimiento de la enmienda transaccional aprobada en el pleno del 10 de diciembre. Aquel día, todos los partidos del Parlamento, salvo PP-C’s y Vox, acordaron instar al Ejecutivo a «continuar estudiando la evolución de los contagios por los equipos de rastreo y el personal técnico de Salud y Osakidetza con el objeto de aconsejar con las medidas más adecuadas para su contención» así como, «con el fin de profundizar en la explotación de los datos», que «sume al equipo de rastreo un equipo de investigación con los profesionales del perfil adecuado encargado de analizar e identificar los ámbitos y las posibles fuentes de contagio. Y en ese sentido seguir mejorando los parámetros de los rastreadores».
Por tanto, ese sería el trabajo, o uno de ellos, encomendado a ese grupo multidisciplinar: tratar los datos de los rastreadores para conocer dónde se producen los contagios, una información que de momento el Departamento de Salud no ha sabido concretar.
A simple vista, parece que dos personas no son muchas para analizar el enorme volumen de datos que aportan diariamente quienes llevan a cabo el rastreo en Araba, Bizkaia y Gipuzkoa, que desarrollan un trabajo concienzudo con quienes han dado positivo por covid, pero esa es la cifra aportada por la consejera.
Lo cierto es que al detallar el trabajo desarrollado por estas personas, Sagardui señala que «aportan parámetros e indicadores que informan de la evolución de la pandemia», y a continuación enumera los datos que diaria y semanalmente se publican en el boletín epidemiológico de Osakidetza, un informe detallado y de gran valor informativo, que contiene las cifras de casos, la incidencia acumulada, la positividad y el número reproductivo básico, entre otros parámetros, pero no hace referencia a los ámbitos donde se producen los contagios, que es lo que se pidió en la enmienda.
Al respecto, la consejera se limita a responder que «somos conscientes de la importancia y la necesidad de contar con profesionales del perfil adecuado para analizar e identificar los ámbitos y las posibles fuentes de contagio y, en ese sentido, seguir mejorando los parámetros de los rastreadores».
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