Mikel Insausti
Crítico cinematográfico

La fusión fetichista de la carne y del metal

CRASH
Canadá. 1996. 100’. Dir., guion y prod.: David Cronenberg, sobre una novela de J.G. Ballard. Int.: James Sapder, Holly Hunter, Deboarah Kara Unber, Rosanna Arquette, Elias Koteas, Peter MacNeill. Fot.: Peter Suschitzky. Mús.: Howard Shore.

David Cronenberg dirigiendo a James Spader hace 25 años. (NAIZ)
David Cronenberg dirigiendo a James Spader hace 25 años. (NAIZ)

La reposición remasterizada de esta polémica creación de David Cronenberg va a llegar a los cines acompañada de presentaciones y coloquios, porque su universo anticipativo tal vez nos alcance hoy más de lleno que en el momento de su estreno. Desde entonces las técnicas ortopédicas para corregir las secuelas físicas causadas por los accidentes de tráfico han evolucionado mucho, con todo tipo de implantes que sustituyen a los miembros afectados.

Si a eso le añadimos las modificaciones corporales voluntarias, mediante prótesis de distintos materiales, hay que convenir que la realidad actual se acerca más a esa fusión de carne y metal que el maestro canadiense del fantástico supo representar de manera perturbadora.

El impacto causado por ‘Crash’ (1996) se tradujo en Premio Especial del Jurado del Festival de Cannes, así como seis premios Genie del cine canadiense, mientras que en la taquilla nunca recuperó el dinero invertido, que fueron unos nueve millones de dólares. Tal vez por ello tenga fama de película difícil, lo que no evita que sea catalogada de película de culto, única en su género, al rozar con sus obsesiones fetichistas y sadomasoquistas lo pornográfico.