Koldo Landaluze
Especialista en cine y series de televisión

‘El Evangelio según María Magdalena’ otorga voz a quien fue silenciada

La escritora y periodista Cristina Fallarás revela a través de ‘El Evangelio según María Magdalena’ la vida de Jesús y del inicio del cristianismo a través de la voz y perspectiva de María Magdalena, quien, según la autora, «ha sido ocultada a conciencia por la Iglesia católica».

La escritora y periodista Cristina Fallarás. (Ediciones B-Antonio Cruz)
La escritora y periodista Cristina Fallarás. (Ediciones B-Antonio Cruz)

A través de la nueva novela de Cristina Fallarás ‘El Evangelio según María Magdalena’ (Ediciones B, 2021), se descubre a una mujer libre, rica en múltiples aspectos y artífice de muchos de los milagros que se le atribuyen al Nazareno.

Su autora, la periodista y escritora Cristina Fallarás, ha querido dar voz a una mujer que fue conscientemente silenciada, al igual que otras muchas. Según la autora, «hace tiempo que vengo hablando sobre el papel de las mujeres en el Antiguo y el Nuevo Testamento, y la construcción que hacen de la mujer no solo es terrible, sino también fuente de toda violencia».

A modo de ejemplo, Fallarás recuerda que «Eva es la construcción de la culpa. Eva es tan mala que le da una manzana a Adán solamente porque tiene deseo sexual y por su culpa nos echan del paraiso. Es una culpa que permanece entre nosotras y que nos hace merecedoras de castigo. La Virgen María también es una construcción sexual porque es virgen. La mayoría de las mujeres mayores de 20 años que conozco no son vírgenes. Así que si decides que el modelo de mujer sea virgen significa lo contrario para las que no somos vírgenes. Es decir, no somos modelos de mujer y por lo tanto también merecemos castigo».

En relación a María Magdalena, afirma que «es un personaje extraño. Es un personaje que empieza a ser tratado como prostituta, y acaba siendo considerada por el papa Francisco como apóstola entre los apóstoles. Y me interesaba mucho revisar ese cambio, de dónde sale y por qué, y poner en voz de Magdalena aquello que vivió, porque según el relato de los evangelios esta mujer acompañó en todo momento a Jesucristo y fue la última que vio al Nazareno resucitado, y la única».

Lógica aplicada a los evangelios

Uno de los aspectos que más llama la atención en la novela es atribuir a María Magdalena los milagros que siempre fueron adjudicados a Jesús.

Sobre este punto recuerda que «es que los milagros son increíbles. Yo lo que hago en la novela es coger el evangelio de Marcos y lo narro exactamente igual. Solo cambia el punto de vista. En lugar de verlo desde el punto de vista del relato de los hombres, lo narra María Magdalena. Por supuesto que no cura un milagro, quienes curaban entonces eran las doctoras y las mujeres. Por supuesto que no se multiplican los panes y los peces. ¿Cómo de un pan salen cuatrocientos? Es una idiotez. Y sin embargo, si lo pones en el mundo de las mujeres, eran ellas quienes manejaban el alimento».

En su exposición, añade que «cuando Jesús les dice a sus apóstoles ‘dejad vuestras casas y salid a los caminos que ya os darán comida y techo’, ¿quién les da comida?, las mujeres, que son las que manejan el alimento; ¿quién les da techo?, quienes manejan la casa, las mujeres. Si lo pones en boca de una mujer, de repente, sin modificar los hechos, cambia el relato».

Entre los motivos que provocaron el silencio de María Magdalena, Fallarás destaca que «la construcción que hace Pablo de Tarso se convierte en la narración de los Evangelios y por lo tanto, en el relato sobre la vida del Nazareno. Pablo de Tarso dice: ‘la mujer nunca debe salir’, ‘la mujer no debe usar aceites’, ‘la mujer no debe participar en lo público’, ‘la mujer tiene que estar recatada y sometida al hombre’. Entonces eliminan el papel de las mujeres, que evidentemente fue importante en el relato».

Todo ello derivó en la ocultación del papel determinante que tuvo. Un aspecto que la firmante de ‘El Evangelio según María Magdalena’ subraya cuando sentencia que «es la ocultación de una mujer para someter su cuerpo. Es una ocultación económica, además. El manejo del cuerpo de la mujer es imprescindible por razones económicas y la Iglesia Católica ha jugado el papel más importante en esto. La mujer debe estar sometida al hombre, no hay más que ver la jerarquía católica y la idea brutal de que no pueden participar en nada».

Finalmente, y en relación a los cambios en los puntos de vista que están teniendo este tipo de historias, señala que «la academia norteamericana ya está interpretando desde el punto de vista de lo femenino y de lo feminista de la misma manera que han revisado el papel de Magdalena, que es un personaje sustancial. No nos hemos dado cuenta de que en el relato católico cristiano Magdalena es la única persona que ve a Cristo resucitado. Y si tú basas toda una religión y toda una salvación en esa resurrección, y solo lo ve una mujer, más nos vale revisarlo».