Iker Bizkarguenaga
Aktualitateko erredaktorea / Redactor de actualidad

Denuncian falta de seguridad en los traslados de pacientes de Osakidetza de alto riesgo

Después de las denuncias sindicales sobre las condiciones de trabajo en las ambulancias y la ausencia de medidas frente al covid, un paciente que utiliza este servicio para someterse a diálisis en Bilbo ha trasladado a este diario esa misma crítica, la falta de seguridad en los traslados.

Varias ambulancias de Osakidetza, aparcadas en el Hospital de Basurto.    (Luis JAUREGIALTZO I FOKU)
Varias ambulancias de Osakidetza, aparcadas en el Hospital de Basurto. (Luis JAUREGIALTZO I FOKU)

Las ambulancias que se destinan al transporte de pacientes de Osakidetza al centro de diálisis de Bilbo no cumplen las medidas de seguridad requeridas para hacer frente a la pandemia. Esa es la denuncia que ha trasladado a este diario Imanol, un vecino de Getxo que después de que hace algo más de un año le diagnosticaran un problema grave de insuficiencia renal debe acudir tres veces por semana a un centro concertado para someterse a diálisis, a la espera de recibir un transplante de riñón.

Recuerda que quienes utilizan ese transporte «somos pacientes de alto riesgo; muchos, además, personas mayores», y explica que llevan mascarillas y tienen restringidos los contactos sociales desde el inicio de la pandemia por este motivo. Y, por esa misma razón, cuando se desató la crisis limitaron el número de usuarios por ambulancia, para mantener un mínimo de distancia en un vehículo caracterizado, lamenta, por una «nula ventilación» y «ausencia de desinfección entre servicios».

Así estuvieron hasta que el pasado agosto, sin anuncio previo ni explicación posterior, desaparecieron esas medidas de seguridad y las ambulancias empezaron a ir al máximo de su capacidad, haciendo uso incluso de las camillas, a pesar de que estas solo deberían utilizarse cuando son necesarias.

Este vecino de Getxo explica a NAIZ que «de manera oficiosa» ha llegado a su conocimiento que la empresa subcontratada para el servicio de ambulancias se acoge a una Orden de la Consejería de Salud del 19 de agosto que, en su punto 6, habilita a los medios de transporte públicos a no tener ningún tipo de limitación de aforo en servicios de hasta nueve ocupantes, siempre que los usuarios lleven mascarilla, obligatoria en todo caso.

A su juicio, esa orden no está pensada, o no debería estarlo, para este tipo de situaciones, por tratarse de un transporte de carácter sanitario en el que, además, las personas que se trasladan pertenecen a un colectivo especialmente vulnerable por su estado de salud, sobre quienes debería extremarse la precaución para no contagiarse.

«En las actuales condiciones existen muchas posibilidades de que las ambulancias puedan convertirse en focos de contagio, y para la mayoría de nosotros, el covid puede ser mortal. O, en el mejor de los casos, llevarnos con toda probabilidad a la UCI», destaca Imanol, a quien hace unos meses le quitaron un riñón y ha estado convaleciente.

Hasta el Ararteko

Desde el mes de agosto, cuando se produjo el cambio, Imanol ha presentado cuatro quejas a través del Servicio de Atención al Paciente de Osakidetza –en agosto, octubre y noviembre de 2020 y enero de 2021– sin recibir ninguna respuesta, y tiene previsto presentar otra en los próximos días. También ha acudido al Ararteko para que pueda mediar en este asunto. De momento no ha tenido éxito, pero ha sabido que, además de él, otros pacientes han acudido a ese organismo para interponer quejas por ese mismo motivo.

Este getxoztarra de 43 años de edad ha llegado a renunciar a regresar a casa en la ambulancia después de hacer la diálisis, e insiste en que, si bien entiende que quizá no haya opción de destinar un vehículo a cada paciente, sí que la hay para volver a la situación anterior a agosto.

Esta no es la única polémica centrada en la situación que se vive en las ambulancias desde que empezó la pandemia, ya que a principios de abril, en el pico de la primera ola, LAB denunció que varios vehículos medicalizados no estaban operativos por falta de trabajadores y porque las situaciones de incapacidad temporal de algunos no estaban siendo cubiertas.

Y unas semanas antes, en marzo, delegados de prevención del servicio de transporte sanitario programado de Bizkaia de ese sindicato denunciaron la precaria situación que estaban padeciendo las ambulancias de ese servicio, que conllevaba un «aumento de las situaciones de riesgo, tanto para los trabajadores como para pacientes y población en general».

Asimismo, CCOO denunció en aquellas mismas fechas las condiciones laborales, «sin un mínimo de protección individual», en las que estaba trabajando el personal de las ambulancias de Gipuzkoa, subcontratado por la empresa Ambuibérica.