Desclasifican documentos de la CIA sobre sendos intentos de matar a Fidel y Raúl Castro

El Archivo de Seguridad Nacional ha desclasificado este viernes documentos relativos a sendos complots para matar a los líderes cubanos Fidel y Raúl Castro en la década de 1960. Ambas intentonas, como es sabido, fracasaron.

Fidel Castro juanto a su hermano Raul
Fidel y Raúl Castro. (Adalberto ROQUE/AFP)

Los documentos desclasificados este viernes, en total seis y que incluyen memorandos y telegramas, dan cuenta de los arreglos hechos por funcionarios de la agencia de inteligencia estadounidense para matar a los líderes cubanos, que incluyeron el ofrecimiento de un pago de «10.000 dólares o una cantidad razonable que supere esa cifra» para «incurrir en riesgos de organizar un accidente» aéreo.

El encargado de la CIA en Cuba en 1960, William J. Murray, analizó ese plan con el piloto cubano José Raúl Martínez, que trabajaba para Cubana Airlines, la compañía contratada para un vuelo chárter con rumbo a Praga en el que viajaba Raúl Castro y otros miembros del Partido Comunista. El partido ha dado precisamente este viernes comienzo a su VIII Congreso, del que saldrá el sucesor de Raúl Castro.

«El piloto, que la CIA había reclutado anteriormente como activo de inteligencia en Cuba, ‘pidió que se le asegurara que en caso de su [propia] muerte, Estados Unidos se encargaría de que sus dos hijos recibieran una educación universitaria’», ha indicado el Archivo de Seguridad Nacional.

El complot no llegó a ejecutarse porque el aviador «no tuvo oportunidad de organizar un accidente» en el tramo de regreso del vuelo, que tuvo lugar el 21 de julio de 1960.

Los implicados habían analizado la posibilidad de un recalentamiento del motor en tierra o de un amerizaje «a unas tres horas de Cuba». Previamente, Murray había recibido una contraorden que anulaba el complot, aunque no tuvo oportunidad de comunicarse con el piloto.

Otro intento, pero esta vez para acabar con Fidel Castro –fallecido a los 90 años en noviembre de 2016–, se empezó a fraguar semanas después del plan contra Raúl Castro, señaló el Archivo de Seguridad Nacional.

En agosto de 1960, el director de operaciones encubiertas de la CIA, Richard Bissell, autorizó «una misión delicada» que requería una acción como la de las bandas organizadas, con el objetivo de liquidar a Fidel Castro –durante décadas, hubo centenares de planes en este sentido– y «aumentar las posibilidades de éxito» de la operación de Bahía de Cochinos, en la que participaron en 1961 cubanos entrenados y financiados por EEUU y que finalmente fracasó.

Para la operación, la División de Servicios Técnicos de la CIA «desarrolló una píldora que tenía los elementos de rápida solubilidad, alto contenido letal y poca o ninguna trazabilidad», de las cuales se produjeron seis que se esperaba le fuesen dadas a Fidel Castro con alguna comida o bebida.

El complot, que no logró llegar a término, «se canceló poco después del episodio de Bahía de Cochinos».

Peter Kornbluh, que dirige el proyecto Cuba del Archivo de Seguridad Nacional de EEUU, ha destacado que, «al igual que la derrota de los invasores dirigidos por la CIA en Bahía de Cochinos marcó un punto de inflexión histórico para la joven revolución», el «comienzo oficial de la era posCastro marca un importante punto de inflexión para el futuro de Cuba».