
Astiberri ha publicado 'Georgia O'Keeffe', una novela gráfica firmada por la artista valenciana María Herreros y que, a través de sus viñetas, quiere ofrecer la mirada de una mujer que siempre se consideró libre y liberada, salvaje, valiente y luchadora, una mujer que en palabras de la autora «hacía feminismo de acción».
La artista norteamericana Georgia O'Keeffe se descubre como una mujer inspiradora para la propia Herreros, una creadora que ha expuesto su obra en ciudades como Berlín, Hong Kong, Los Ángeles, Nueva York o Seúl y que a través de la editorial vasca nos descubre una obra con la que quiere «abrir la curiosidad del lector para que ahonde más en esta figura».
La joven artista valenciana nunca ha ocultado su admiración por el trabajo de O'Keeffe y precisamente por ello, tenía claro que «pese a que hubiera quedado muy vistoso reproducir alguno de sus cuadros en la novela gráfica, opté por no hacerlo».
En su exposición, Herreros afirmó que «las composiciones de Georgia son increíbles, dicen mucho a las tripas, pero ha sido intencionado no poner ninguna porque yo no iba a poder reproducir la impresión que te produce una obra suya, y como no lo iba a poder igualar, y mucho menos mejorar, no me planteé ese reto».
A cambio optó por dar una visión personal sobre lo que le inspira la obra de la artista estadounidense. Herreros también reconoció que la parte más complicada de todo el proceso radicó en el guion, porque el material que hay sobre la considerada como 'madre del arte moderno estadounidense' se revela la gran intensidad de una artista muy longeva «ha sido difícil elegir qué partes de su vida elegir pero por suerte, y por su elección personal, hay muchas fotografías sobre su vida, su trabajo, sus dos casas, y hay bastantes declaraciones suyas. Una de mis mayores fuentes de información han sido las miles de cartas que dejó a su ex pareja y su amiga Anita Pollitzer», explicó.
Una conexión epistolar
La obra rranca con una de estas cartas, donde O'Keeffe, todavía una profesora de arte de Charlottesvile, le dice a Pollitzer -la que la conecta con el ambiente cultural y artístico de Nueva York- que se 'alegra de quererlo todo en el mundo'.
En dicha misiva, fechada el 25 de agosto de 1915, la artista dejó escrito «lo bueno, lo malo, lo amargo y lo dulce. Lo quiero todo y quiero mucho. Estoy haciendo solamente lo que quiero. Pintando una masa de árboles contra la montañas y el cielo de cuatro y media a seis por las tardes, y el resto del tiempo hago lo que me da la gana».
Unas palabras que avanzan la mentalidad de la protagonista del cómic, una mujer que «cortó sus lazos de la vida doméstica y se fue sola a pintar al desierto y las montañas. Fue una feminista de acción que divagaba mucho y explicaba mucho sus sensaciones a través de sus cartas. Y ahí hay una fuente de información total, así que el único reto ha sido elegir, porque la cantidad de información, tanto gráfica como de texto, ha sido brutal», añadió la joven autora valenciana.
Finalmente, en sus conclusiones, Herreros recordó que «O'Keeffe era una persona que apreciaba mucho su paz, su soledad y su entorno. Pero como curiosidad le preguntaría por qué nunca se fijó en el espacio y el cosmos para su obra si se tiene en cuenta que le fascinaban los espacios abiertos y las llanuras».

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