
Una vez que casi la totalidad de las infecciones en Hego Euskal Herria se deben a la cepa británica, la cifra de contagios del día no es dato suficiente para tomar la temperatura a la epidemia. El porcentaje de casos que acaban en hospitales se ha doblado en las franjas de edad a las que no ha llegado la vacunación. Ya no llegan ancianos al hospital, sino personas más jóvenes con cuadros agravados.
Queda pulmón en los hospitales. La consejera de Salud de Lakua, Gotzone Sagardui, apuntó que las camas de las UCI pueden ser casi el doble de las 319 que hay disponibles actualmente en la CAV. Sin embargo, los pacientes covid ocupan ya más de la mitad de ellas e, independientemente de que haya capacidad para albergar más mediante medidas excepcionales, cierta cantidad de los que hoy son críticos morirá. Las cifras de decesos que, en porcentaje, genera la cepa británica no están claras, puesto que es una realidad nueva, de tan solo semanas, que los departamentos de Sanidad de Hego Euskal Herria apenas han estudiado.
La situación es grave. Sagardui confesó ayer que se han tenido que suspender de nuevo intervenciones quirúrgicas porque no hay capacidad hospitalaria suficiente. «Demorar intervenciones», dijo textualmente la consejera. Esto, además de suponer una carga para las personas que iban a ser intervenidas, supondrá otro aumento de las listas de espera.
La anulación de intervenciones no urgentes no es una medida que se haya adoptado en numerosas ocasiones a lo largo de la epidemia y es la prueba más evidente de que la situación se está complicando. Y lo continuará haciendo, porque pasa un tiempo desde que comienzan a bajar los contagios (cosa que aún no ha sucedido) hasta que llega el alivio a los hospitales.
Los últimos datos epidemiológicos apuntan a una muy tibia modulación de la onda epidémica. Pese a que la IA sigue creciendo en todos los territorios, salvo Nafarroa (que decidió aplicar las medidas antes de la Semana Santa), tan solo Gipuzkoa mantenía ayer una R0 superior a 1, según Osakidetza (1,09). Araba y Bizkaia, pese a todo, estaban en 0,97 y 0,99.
El problema es que una tasa de incidencia así de elevada no es sostenible. En los días previos, la cifra de ingresados diarias fue de 80, 97, 67, 73, 90, 104, 64, 55, 93, 74, 65, 66 y 72, por lo que el salto a 134 del lunes resulta un severo toque de atención. Ya no basta con contener la epidemia, hay que reducirla.
Al respecto, hay un fenómeno nuevo que empieza a preocupar en la cúpula del sistema sanitario navarro. En este herrialde es la tercera vez que se aplican las mismas medidas de contención (cierre de bares, prohibición de contactos entre distintas unidades de convivencia en interiores). En pasadas ocasiones, la reducción de casos diarios comenzó a los 14 días, con precisión matemática. Esta vez también sucedió así, pero la intensidad de bajada está siendo sustancialmente menor que otras veces.
Hay distintas explicaciones para esta deceleración, como una mayor transmisibilidad de la cepa británica o que la gente no cumple las medidas con la misma disciplina, porque el mensaje no cala igual que antes.
En lo que respecta al conteo diario de casos publicado ayer, la subida frente al día anterior está justificada por el aumento de pruebas (se compara un lunes con un domingo). No obstante, los contagios no suben en la misma proporción en los herrialdes. La cara es para Nafarroa, que subió un 10% con respecto al registro anterior, mientras que el resto, la subida superó el 30%. La cruz, otro día más, para Gipuzkoa, que pasó de 302 a 375 contagios.
Por contra, un indicador de que la situación se está controlando se vio en la positividad, que comienza a entrar en parámetros cercanos al 5%, considerado lo máximo tolerable. La CAV se colocó en el 6,25% de pruebas positivas y Nafarroa, en el 5,9%.

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